
Si
un día el camino, que venía liviano
Se
te vuelve oscuro, y encima empinado
Busca
a tus amigos, tómales sus manos
Apóyate
en ellos, para repecharlo.
No
lo intentes solo, no podrás lograrlo
Y
si lo lograras, será a un costo alto
Con los que te queremos se hará más
liviano
Cuando el cuerpo afloje, te sientas
cansado
Cuando
la tristeza, a tu alma haya entrado
Busca
a tus amigos, busca a tus hermanos
Cuenta
con nosotros, que para eso estamos.
Se conoce el dulce, probando lo amargo
Tras
subir la cuesta, se disfruta el llano
Así es nuestra vida, te lo juro hermano
En los tiempos duros, encontrarás manos
Abiertas,
tendidas, de amigos, de hermanos
Ya para empujarte, ya para un abrazo
Y
al fin de la cuesta, disfruta del llano!
Reflexiones de un psicólogo:
Este
texto nos ofrece una poderosa reflexión sobre la importancia de la amistad y el
apoyo mutuo en los momentos difíciles de la vida. Nos recuerda que todos
enfrentamos desafíos en nuestro camino, algunos de los cuales pueden parecer
oscuros y empinados, casi imposibles de superar por nuestra cuenta.
Sin embargo, en esos momentos de dificultad, es crucial recordar que
no estamos solos. Tenemos
amigos y seres queridos que están dispuestos a extender sus manos para ayudarnos a
subir la cuesta, a aliviar el peso de la carga que llevamos sobre nuestros
hombros.
La idea de que "no lo intentes solo, no podrás
lograrlo" nos insta a reconocer la valía del apoyo comunitario.
Intentar enfrentar los desafíos solos puede llevarnos a un costo emocional y
físico elevado, pero
cuando contamos con el respaldo de quienes nos aman, el camino se vuelve más
llevadero.
Además, este texto nos invita a valorar la dualidad de la vida:
conocer el dulce tras probar lo amargo, disfrutar del llano después de subir la
cuesta. Nos enseña que los momentos difíciles son parte inevitable de la existencia,
pero también nos recuerda que, al final del día, encontraremos la recompensa y la alegría
después de haber superado las adversidades.
Reflexiones de un sacerdote:
Hermanos
y hermanas en la fe, en nuestro caminar por esta vida, enfrentamos senderos
difíciles y cuestas empinadas. Pero recordemos que no estamos solos. En los
momentos de oscuridad y fatiga, busquemos el apoyo y la compañía de nuestros
amigos y hermanos. Juntos, podremos superar cualquier obstáculo y encontrar
consuelo en la fraternidad. Que no nos falte la valentía para pedir ayuda
cuando la necesitemos, ni la generosidad para ofrecerla cuando otros la
requieran. Con la
fe en Dios y el amor entre nosotros, el camino se hace más llevadero, y al
final, encontraremos la paz del llano. Amén.
La
amistad es un regalo de Dios que debemos atesorar. Es un vínculo que nos
fortalece, nos consuela y nos impulsa a seguir adelante. En los
momentos difíciles, no dudemos en buscar el apoyo de nuestros amigos y
hermanos. Su amor y
su compañía serán la mejor medicina para superar cualquier adversidad.
Que
la fe en Dios y la fuerza de la amistad nos acompañen siempre en nuestro
camino.
NOTA: Este poema nos impulsa a reconocer y valorar la
importancia de la solidaridad entre amigos y hermanos. En los tiempos duros,
siempre habrá manos dispuestas a ayudarnos.
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