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1 de octubre de 2017

APRENDER A EDUCAR LAS EMOCIONES.

A Patricia (35 años) la consumió la ira en un solo día. Su novio, con el que llevaba viviendo cinco años, le confesó que estaba enamorado de otra mujer y decidió empacar maletas y dejarla. Ella comenzó a romper fotos, a tirar platos e incluso le pegó a su pareja. Patricia, que posaba de ser controlada y no padecer de estrés (eso era una excusa para las más débiles) dejó que la rabia la controlara.

Susana (42) pensó que sufría de depresión, pero luego de intentar salir de ella con terapias alternativas, se dio cuenta de que lo que la embargaba era una ira descomunal. Un error de uno de sus tres hijos la convirtió en una fiera que arremetió contra los pequeños y hasta contra ella misma. “Tenía una fuerza increíble, rompí todo cuanto tuve al frente, estaba fuera de sí, me pegaba contra las paredes, empujé a los niños y los grité horrible…. Luego me di cuenta de mi rabia era contra mi marido, siempre ausente, pero controlador absoluto, de mal genio, agresivo, celoso, estricto”, dice.

Pero este no es un problema exclusivo de las mujeres. La diferencia con los hombres, es que “a ellas no les está permitido expresar la ira porque entonces son las brujas, regludas, menopáusicas, solteronas… y todo aquello que la sociedad le achaca a una mujer cuando expresa su furia”. Eso ha llevado, a que las mujeres se repriman y cuando estallan, las consecuencias son muy graves.

Sin embargo, ocultar o disfrazar la rabia tiene efectos adversos. Mientras que las rabiosas explosivas logran descargarse, las camufladas son las más propensas a sufrir enfermedades psicosomáticas, como dolores de columna, jaquecas, problemas de tiroides, cáncer y depresiones.

En países como Argentina, Paraguay y Chile surgió un movimiento que se llama Elige la Calma, una iniciativa internacional para superar el miedo y la ira. “La idea es que aprendamos a enfrentar los problemas que se nos presentan todos los días, hoy en día no sabemos qué hacer frente a situaciones de la vida, estamos inseguros, no sabemos si actuar o esperar con paciencia, Elige la Calma surge como una propuesta para responder a cada desafío de la vida cotidiana”.

La ira tiene muchos hijos: “El odio, la rabia, el enfado, la intolerancia, la impaciencia, la obsesión, la irritación llegan cuando queremos controlar a otro o cuando nuestras expectativas no se han cumplido. Son emociones que matan la capacidad de pensar y actuar correctamente”.

Una buena solución es aprender a meditar

Se debe buscar un lugar tranquilo. Antes del trabajo es ideal utilizar música suave o el sonido de la naturaleza, al menos para empezar.

No meditar donde hay mucha luz o imágenes que puedan distraer.
Dialogar internamente es hablar consigo mismo y con Dios.
Medita por un tiempo determinado (15 minutos) y aumenta el tiempo de forma periódica.

Después de meditar, no entre inmediatamente en acción. Regálese un tiempo, aunque sean dos minutos, para que la mente vuelva a conectarse con el mundo



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