Google Ads

EL AMOR PROPIO TAMBIÉN SE ENTRENA.

 

[Verso 1]

Hoy aprendí que no soy perfecto,

pero tampoco soy un error.

Soy heridas y cicatrices,

y también sueños por soñar.

 

Y si quiero querer al mundo,

primero tengo que cuidarme a mí,

porque sin amor en el alma,

no puedo dar más de lo que tengo.

 

[Pre-Coro]

No es egoísmo mirarse,

ni vanidad amarse.

Es sanar desde adentro,

para poder seguir adelante.

 

[Coro]

Porque el amor propio también se entrena,

con palabras buenas, con días de paciencia.

Aprendiendo a quererse,

aunque duela recordar.

Diciéndose "te cuido",

aunque antes haya que perdonar.

 

El amor propio también se entrena,

como quien cultiva una planta floreciente.

Con raíces fuertes, con tiempo y cariño,

sin prisas ni miedos…

aprendiendo a ser amigo de uno mismo.

 

[Verso 2]

Hubo días en que me odiaba,

por cada caída, por cada error.

Pensaba que era débil

si sentía dolor.

 

Pero hoy sé que soy humano,

y que eso está bien.

Que tener miedo no me hace menos,

sino más real.

 

[Pre-Coro]

No hay que huir del espejo,

ni callar lo que duele.

Mirarse con ternura

es el primer paso hacia la paz.

 

[Coro]

Porque el amor propio también se entrena,

con palabras buenas, con días de paciencia.

Aprendiendo a quererse,

aunque duela recordar.

Diciéndose "te cuido",

aunque antes haya que perdonar.

 

El amor propio también se entrena,

como quien cultiva una planta floreciente.

Con raíces fuertes, con tiempo y cariño,

sin prisas ni miedos…

aprendiendo a ser amigo de uno mismo.

 

[Puente – susurrado o piano suave]

No esperes a ser perfecto

para empezar a quererte.

Empieza ahora, como estás,

con tus sombras y tu luz.

Porque aprender a ser bueno contigo

es el mejor regalo

que puedes darte.

 

[Último Coro – versión más íntima / despedida]

Porque el amor propio también se entrena,

y no se logra en un día, sino poco a poco.

Con gestos pequeños, con frases sinceras,

diciéndote cada mañana: “estoy aquí contigo”.

 

El amor propio también se entrena,

y aunque cueste, aunque tiemble tu voz,

sigue intentándolo.

Porque tú vales la pena,

y mereces tu propio amor.

 

[Final – cierre en voz baja o instrumento final suave]

El amor propio también se entrena…

no es fácil, pero sí posible.

Y cada paso que das

hacia dentro,

te lleva más cerca

de sentirte completo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Por favor, escriba aquí sus comentarios

Gracias por su visita.

EnPazyArmonia