[Verso 1]
Hoy entiendo que no hay gestos perdidos,
que cada cosa que doy,
regresa a mí.
No siempre igual, ni como yo imagino,
pero siempre llega… tarde o
temprano.
[Pre-Coro]
Si doy amor, tarde lo
recibo.
Si siembro paz, cosecho
calma.
Y si hoy ofrezco mi mano
cansada,
pronto encontraré otra que
me sostenga.
[Coro]
Porque lo que das, vuelve,
de una forma u otra… pero
vuelve.
No se pierde nada en el camino,
todo tiene un eco que
resuena.
En la vida recibimos
lo que antes decidimos
sembrar.
Lo que das, vuelve… y te
encuentra.
[Verso 2]
Hubo días en que cerré mi puerta,
con miedo a dar demasiado y quedarme solo.
Pero aprendí que al abrir
mis manos,
el cielo llenó más de lo
que solté.
Ahora trato con bondad a
quien pasa,
porque sé que algún día,
esa misma bondad
volverá a abrazarme.
[Pre-Coro]
No es magia, es justicia
del alma,
es ley del corazón.
Lo que envías al mundo
siempre regresa…
no por casualidad,
sino por conexión.
[Coro]
Porque lo que das, vuelve,
de una forma u otra… pero
vuelve.
No se pierde nada en el camino,
todo tiene un eco que resuena.
En la vida recibimos
lo que antes decidimos
sembrar.
Lo que das, vuelve… y te
encuentra.
[Puente – susurrado o piano suave]
Tus palabras buenas,
tus abrazos sinceros,
tus minutos dados sin pedir
nada…
nada de eso se pierde.
Todo se guarda en el aire,
en los corazones de otros,
y un día…
sin que lo esperes…
regresa a ti.
[Último Coro – versión más íntima / despedida]
Porque lo que das, vuelve,
aunque no sea igual ni en
el momento justo.
A veces viene en forma de silencio,
otras veces como ayuda inesperada.
Pero siempre llega…
como una caricia del
universo diciendo:
“Sigue siendo bueno… sigue
dando luz,
porque tu bondad nunca se
perdió.”
[Final – cierre en voz baja o instrumento final suave]
Lo que das…
vuelve.
No lo hagas por recibir,
hazlo porque así debe ser.
Con el alma abierta,
sembrando bien…
porque todo lo que das…
algún día…
te encuentra.

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