Google Ads

TU SOMBRA AÚN SE ACUESTA EN MI CAMA

 

Hay amores que no se quedan, pero tampoco se van del todo. A veces, la historia más profunda es una carta de amor que se lleva el viento, sin destino ni buzón, escrita para enseñar más que para quedarse. Lo no poseído y lo perdido adquieren una belleza extraña: “nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí”. Así aprende el corazón a valorar sin retener.

El amor verdadero deja huellas que educan. Si alguna vez hubo ternura, belleza o sabiduría, nacieron del encuentro, del abrigo compartido, de la palabra dicha con el alma. Amar también es anidar, aunque después toque partir. Y cuando el tiempo pasa, el recuerdo no desaparece del todo: el olvido solo se lleva la mitad.

La ausencia se vuelve compañía silenciosa: “tu sombra aún se acuesta en mi cama”. No para herir, sino para recordar que amar nos transforma para siempre. Lo vivido no se borra; se vuelve raíz, memoria y aprendizaje.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Por favor, escriba aquí sus comentarios

Gracias por su visita.

EnPazyArmonia