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EL PRESENTE NO ES UN MOMENTO… ES UNA DECISIÓN QUE ESTÁS POSPONIENDO

 

El robo más silencioso que existe no se comete con armas ni con sigilo…

sino con recuerdos mal digeridos y miedos anticipados.

 

Hay dos ladrones que no aparecen en las estadísticas,

pero que, día tras día, se llevan lo más valioso que poseemos: el presente.

 

Uno es la pena del ayer.

No la memoria, no el aprendizaje… sino el lamento.

La culpa que se repite como un disco rayado.

El lamento por lo que ya no es… y ya no será jamás.

Aferrarse al pasado no es fidelidad: es quedarse atrapado en una casa que ya se derrumbó,

esperando que las paredes vuelvan a levantarse solas.

 

El otro ladrón es el miedo al mañana.

No la prudencia, no la preparación… sino la ansiedad.

La anticipación obsesiva de lo que podría ir mal.

La mente que construye catástrofes en cámara lenta,

como si la imaginación fuera una fábrica de tormentos.

Y mientras tanto, el hoy —el único momento real— se desvanece entre los dedos,

como agua que se niega a ser contenida.

 

Lo irónico es esto:

ni el pasado puede lastimarte de nuevo…

ni el futuro ha nacido aún para hacerlo.

Pero tu mente, en su intento de protegerte, te encadena a fantasmas.

 

El presente es el único lugar donde puedes respirar de verdad.

Donde puedes abrazar, perdonar, crear, descansar, amar.

Donde puedes sanar —porque la cura siempre ocurre “ahora”,

no en un ayer que ya no existe ni en un mañana que aún no ha llegado.

 

Vivir plenamente no es ignorar el dolor del pasado ni subestimar los desafíos futuros.

Es reconocerlos… y elegir, con valentía consciente,

no dejar que ocupen el trono de tu atención.

 

Porque la vida no se vive en retrospectiva ni en proyección.

       La vida se vive **aquí**.

       En este latido.

       En esta respiración.

       En esta decisión de soltar lo que ya no sirve…

       y de confiar, aunque sea un poco, en que el siguiente paso también se dará… *cuando sea el momento*.

 

Y cuando mires atrás en los últimos días de tu camino,

       lo que recordarás no serán los logros más grandes,

       sino los instantes en los que estuviste *totalmente presente*:

       una risa compartida,

       un silencio cómplice,

       una taza de café saboreada sin prisa…

       el simple milagro de *haber estado ahí*.

 

No dejes que los ladrones del tiempo te roben lo único que, en verdad, te pertenece:

**este momento**.

       Ábrelo.

       Vívelo.

       Es regalo.

       Es responsabilidad.

Es todo lo que tenemos… y, paradójicamente, es suficiente.

 

 

 

REFLEXION DE UN SACERDOTE CATOLICO

El presente no es solo un instante que pasa: es una decisión que Dios te invita a tomar hoy. Muchas veces posponemos el bien, la reconciliación, el cambio, la oración… como si tuviéramos garantizado un mañana. Pero la gracia de Dios actúa en el “ahora”, no en lo que imaginamos después. Cuando retrasamos lo que sabemos que debemos hacer, el alma se estanca y el corazón se enfría. Atrévete a elegir la luz hoy, a perdonar hoy, a empezar hoy. El presente es el lugar donde Dios te espera para transformarte y conducirte hacia una vida más plena y en paz.



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