No leas esto…
si hoy tu pecho está lleno de nombres
que ya no responden.
No leas esto
si el silencio te habla
con su voz,
y en cada rincón de tu día
hay una ausencia sentada
contigo.
Porque estas palabras
no vienen a salvarte…
vienen a tocar suavemente
la herida que aún respira.
¿Lo sientes?
Ese instante en que todo parece estar bien…
y de pronto, sin aviso,
algo dentro de ti se rompe en silencio.
Es su risa.
Es su forma de decir tu nombre.
Es todo lo que fue
y ahora vive solo en ti.
Extrañar no es debilidad…
es amor que no encontró
dónde quedarse
y decidió habitar en tu
memoria.
A veces quisieras
olvidar,
cerrar la puerta,
apagar la luz de los recuerdos…
pero hay amores que no
saben irse.
Y entonces entiendes
que no estás sufriendo por
su ausencia,
sino por la profundidad
de lo que significaron.
No leas esto…
si no estás listo para aceptar
que algunas personas
se convierten en eternidad.
Pero si ya lo hiciste,
si tus ojos ahora guardan
lágrimas
que no sabías que estaban ahí…
déjalas caer.
que solo sanan
cuando el alma
se permite sentirlas.

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