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POEMA: CRÓNICA DE UN ADIÓS EN SILENCIO

 

No hubo palabras…

solo una pausa larga

entre lo que éramos

y lo que ya no sería.

 

El adiós llegó despacio,

sin equipaje, sin aviso,

como llegan las despedidas

que no quieren ser vistas.

 

Nos miramos…

pero no como antes,

sino como dos recuerdos

que aún no aceptan su destino.

 

Había tanto por decir,

pero el silencio eligió quedarse,

ocupando cada rincón

donde antes vivía la certeza.

 

Tus manos…

ya no buscaban las mías,

y en ese pequeño gesto

se escribió toda la historia.

 

No lloramos…

o tal vez sí,

pero por dentro,

donde nadie puede consolar.

 

El tiempo no se detuvo,

pero algo en nosotros

decidió quedarse ahí,

en ese instante suspendido

que nunca se repite.

 

Y así, sin ruido,

sin promesas, sin reproches,

nos despedimos…

como se despiden las cosas

que alguna vez fueron eternas.

 

Hoy, cuando recuerdo,

no duele como antes,

pero hay una nostalgia suave

que me toma de la mano.

 

Porque algunos adioses

no se gritan,

no se explican,

no se entienden…

 

solo se viven

en el idioma más difícil de todos:

el del silencio.

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