¿Alguna vez has sentido que tu corazón late fuera de tu pecho? Que si esa persona se va, se lo llevará consigo... y te dejará vacío.
Si tú te vas, no es solo una despedida. Es un dolor que me comerá por dentro. Es quedarme sin rumbo, sin saber por dónde ir. Es convertirme en un fantasma que solo sabe pensar en ti.
Mis lágrimas ya forman un mar entero, y yo nadaría sin descansar con tal de encontrarte. Porque sin ti, hasta el aire pesa diferente.
Pero lo que más miedo da es imaginar el final. Ese momento en que la puerta se cierre y se lleve todo lo que éramos. Ese día que llegará si te vas... y contra el que no tengo defensa.
Reflexión profunda: El amor no debería ser una prisión donde el miedo a perder al otro nos impida vivir. El amor verdadero es querer a alguien por elección, no por necesidad. Es saber que si se va, aunque duela... sobrevivirás.
No dejes que el miedo a perder a alguien te haga olvidar que eres completo por ti mismo. El amor más sano es el que se entrega sin condiciones... pero también el que sabe soltar con dignidad.
Ama sin miedo a perder. Vive sin miedo a llorar. Porque al final, lo que está destinado a quedarse... encontrará su camino de regreso.

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