3 de enero de 2014

VALERIA EN EL AFRICA



Escribo porque mi papá me lo pidió y sé que es una buena manera de darle las gracias por haber confiado en mí y haberme dejado vivir una experiencia como ésta; porque no es fácil para un papá aceptar que su hija quiera vivir de la forma en que nadie quisiera hacerlo; en medio de la pobreza y el hambre.
 
Además, sé que los seres humanos olvidamos muy rápido... pero después de un tiempo, leer el diario de lo que viví acá va hacerme recordar cada momento y cada detalle de esta experiencia, porque sé que esto no se me puede olvidar.
 
Estoy ahora en un cuarto llorando porque siento que he sido la persona más desagradecida del mundo.
 
Cuando decimos que somos conscientes que lo tenemos todo y que somos muy afortunados, realmente no entendemos nada, o por lo menos lo digo por mi.
 
Siempre he pensado que soy muy consciente que vivo en una "bola de cristal", pero ahora sé que no entendía la magnitud de lo que esto significaba. Es muy diferente saber las cosas a vivirlas en carne propia.
 
Toda esta experiencia empezó hace más o menos un año cuando les dije a mis papas que me quería ir de intercambio con mi universidad y ellos me apoyaron con la idea; así que me puse a hacer la vueltas y en agosto llegue a Barcelona.
 
La experiencia fue increíble: viví con personas de otras partes del mundo, comí muy rico, conocí Europa, crecí como persona y aprendí muchísimas cosas. Creo que me abrió el panorama y los ojos para ver las cosas de una forma más global. Además pase increíble porque estaba con un amigo que conocía desde el colegio y una amiga que es como mi hermana, entonces ya se pueden imaginar.
 
Mientras yo estaba en Barcelona una de mis mejores amigas estaba en India haciendo un programa de voluntariado con AIESEC. Esto me parecía increíble, así que pensé que podría hacerlo cuando terminara mi intercambio.
 
Les dije a mis papas y les explique cómo funcionaba... y como tengo la familia más linda del mundo ellos me apoyaron. Me dijeron que esperara un tiempo a ver cómo le iba a mi amiga allá. En el siguiente mes decidí que lo quería hacer y pague la inscripción (más adelante les conté a mis papas que era un hecho; yo estaba decidida).
 
Mi mamá se veía más convencida que mi papá. Él generalmente no opina mucho, aunque esta vez si me dijo: "No Vali que vas a ir por allá, ven que acá en Colombia también encuentras lo mismo". Y si, él tiene razón, pero le explique que era la oportunidad de conocer otro país, otra cultura, practicar el inglés etc. Nunca lo pude convencer del todo pero él como siempre me apoyo.
  
Después de pagar la inscripción ya tenía acceso a la plataforma de AIESEC. Se trata de una organización global, sin ánimo de lucro que permite a los jóvenes encontrar experiencias de trabajo social alrededor del mundo.
  
 Participar es muy fácil. Hay que hacer una hoja de vida y ciertos pasos previos antes de poder entrar a la plataforma digital, pero todo es muy sencillo. Se trata de una página web en la cual tienes un usuario y puedes buscar trabajos sociales en cualquier lugar del mundo. Así que los siguientes meses me dedique a buscar opciones en África porque me interesaba hacerlo allí.
 
Una niña de AIESEC me recomendó una organización en Kenia llamada GDA Kenia, me dijo que era organizada y que sabía de jóvenes que habían tenido muy buenas experiencias en ese país.
 
Le di prioridad a esto y muy pronto aplique a esta organización. Todo salió perfecto y me aceptaron como voluntaria. En la mayoría de los casos en los trabajos de AIESEC la persona debe pagar únicamente el tiquete y le dan la comida y dormida, pero esta era una de las pocas excepciones porque debía pagar 17000 chillian pesos mensuales que equivalen a $200 usd.
 
La experiencia iba ser enriquecedora, ¿pero cómo les decía a mis papás que además de pagar el tiquete tenía que pagar 200 dólares mensuales? esto teniendo en cuenta que inicialmente les dije que el programa incluía todo. Pero bueno, finalmente esto sería lo de menos...luego les dije que yo lo pagaría con mis ahorros y así fue.
  
El día llego. Primero de enero a las 6 de la mañana. Vuelo de Barcelona a Estambul con una escala hasta las 7 de la noche para llegar a Nairobi, la capital de Kenia, a las 3 y media de la mañana.
 
Todo salió muy bien, aunque yo estaba nerviosa porque me preocupaba enfrentarme a un aeropuerto estando sola.
 
 El día antes había acordado con Gen (una niña de la fundación AIESEC) que un taxi me iría a recoger al aeropuerto de Nairobi. Y así fue. Llegue a Nairobi a las tres y media AM como estaba planeado y había un hombre afuera del aeropuerto con un letrero escrito en lapicero qué decía Valeria AIESEC. Me acerqué al hombre, le dije que yo era Valeria y nos fuimos hacia el taxi... era oscuro y no podía ver mucho, era un carro muy viejo.
 
El se llamaba Joseph y hablaba en ingles, así que la comunicación fue muy fácil. Me dijo que si tenía dinero para pagarle y le dije que tenía euros, pero él me respondió que debía pagarle en chilli keniano (la moneda de acá). Entonces le propuse que cuando él volviera a la casa a la que me dirigía, le pagaba.
Sin duda no le gustó la idea y me dijo que me pararía en un cajero. Yo no podía hacer nada; él seguramente necesitaba la plata y yo tenía que vencer el miedo de la situación. Entonces paramos en una estación de gasolina en busca del cajero.
 
Había un camión lleno de soldados, o no sé qué eran realmente, pero en todo caso eso hacia mas miedosa la escena. Joseph me dijo que yo era un "sungo" y que no debía andar sola nunca, entonces se bajó conmigo y me acompaño al cajero.
 
Abrí la puerta para entrar al cajero y allí había un hombre Africano en una silla. Casi me muero del susto. Joseph me dijo que eran hombres de seguridad. (Esta parte no se la conté a mis papas pero ahora la van a leer)
 
Seguimos por una carretera oscura como 15 minutos y llegamos a una puerta de metal. Nos abrió un hombre. Yo no entendía nada, pero ahora de día pude ver de qué se trataba: es un conjunto cerrado de casas, aunque no puedo decir que sean pobres porque ahora que estoy aquí me siento en una mansión.
 
Joseph llamo a alguien y le dijo que ya estaba allí, y enseguida salió una mujer Africana de la casa. Ella hablaba muy poco inglés, pero me recibió muy bien; me abrazaba y me hizo sentir mejor.
 
Entrando a la casa ella me paso unas chanclas, me quite mis botas y me las puse. Me ofreció té y me mostró la casa. Yo no entendía quién era Susan pero ahora veo que es como la mamá de los internos que vienen a vivir aquí.
 
La casa está sola. Yo soy la única en este momento, pero está llena de camarotes y normalmente hay mucha gente. Los estudiantes empezarán a llegar en los próximos días. Hable con Susan como 10 minutos y me fui a dormir.
 
Hoy me levante y me bañe, obviamente con agua fría. Afortunadamente tenía un jabón en mi maleta porque acá no hay papel higiénico, ni jabón ni nada de aseo; las personas lo deben traer pero yo no sabía.
 
Con respecto al trabajo, quedé de avisar el día que llegaría, así que ayer les escribí un e mail para informarles. Creo que empezaré el lunes porque todavía no sé cómo salir de acá.
 
Hoy durante todo el día estuve con Susan. Ella es muy especial, me dio una vuelta por el condominio y me presento a todo el que se encontrara... abrace y salude a todo el vecindario.
 
Me sentí como un extraterrestre, todo el mundo te mira y te señala porque eres blanco.
 
Después cocinamos papas y huevos fritos de almuerzo y comida. Ella me dijo que las papas fritas y los huevos no eran la comida normal pero como estoy sola Susan me está contemplando. Me explicó que los huevos y el aceite son muy caros y no puede hacer esto para 20 personas.
 
Después de cocinar nos sentamos en la mesa y hablamos un rato. Me dijo que para los Africanos los blancos eran muy superiores: eran muy inteligentes, tenían mucho dinero y estaban más cerca a Dios.
 
Le pregunté sobre su vida. Me contó que viene de Uganda, tiene 3 hijos y a su marido lo mataron en el régimen dictatorial del presidente Idi Amin Dada. Yo no entendía nada y en medio de mi ignorancia me parecía que esto era irreal, pero ahora llegué a mi cuarto y empecé a investigar sobre la historia de ese país.
 
Su inglés es muy reducido y además es Británico, lo que lo hace más difícil de entender.
  
Hablamos mucho rato y cada 5 minutos me daba escalofrió de las historias que me contó. Entre ellas, me dijo que había visto cómo un hombre mataba a su hijo y se lo comía... yo todavía me niego a creerlo.
 
Apenas llegue a mi cuarto empecé leer sobre toda la historia de Uganda y entendí un poco mejor. Este Presidente de Uganda era caníbal y seguramente influenció a sus más de 23 mil guardaespaldas a serlo. Asesinó a todos sus posibles enemigos; se calcula que más de 500 mil personas fueron víctimas (entre los cuales el padre de Susan).
 
Cuando su esposo muere, ella es rechazada por la sociedad y le da un pre infarto. Estuvo en coma por un año con medio cuerpo paralizado. Pero desde entonces dice que Dios la ayudó a recuperarse y por eso es que ahora puede trabajar.
 
Me conto además que a ella la ayudan dos señoras, entre ellas la dueña de esta casa a la cual llama mamá. Aunque también es pobre, Susan me dice que hay gente que lo es mucho más, y que me daré cuenta de esto cuando vaya a trabajar. No puedo ni imaginarlo.
 
Creo que si me pongo a contar todo lo que Susan me dijo hoy no terminaría nunca y ahora me comen los mosquitos por la luz del celular. Así que me dormiré y mañana continuare con mi diario
 
Escrito por: Valeria Londoño
Fecha: Enero 2 de 2.014

LEA EL SEGUNDO INFORME EN:
http://enpazyarmonia.blogspot.com/2014/01/valeria-en-el-africa-segundo-informe.html


NOTA: SI DESEA PUEDE DEJAR AQUI SUS COMENTARIOS UTILIZANDO LA OPCION QUE SE DESCRIBE A CONTINUACION


3 comentarios:

BLOG: EN PAZ Y ARMONIA dijo...

Uyyy no se si reir o llorar
Tu eres una dura, muy valiente
y escribes muuyyyy bueno

Hoy por centimetros no me pisó un carro, no me pasó nada ni un rasguño, pero me sirvió para recordar que uno solo se muere cuando Dios quiere, asi que me tranquilicé por tu estadía allá y rezaré mucho por tí y espero que tus relatos sirvan para cambiar la conciencia de las personas, porque este mundo está al revés en muchas cosas.

Te quiero mucho
Carlos L

JORGE JARAMILLO dijo...

Valeria:
Como estas???
Espero muy bien y cuidando de ti y de las personas que conozcas en ese pais lejano del Africa...
Sé que te vá a ir muy bien porque eres una niña con muchos valores desde que te conocí hace años con tus abuelos...
El trabalo social que desarrollaras allí te enriquecerá como ser humano, como persona y como hija.Se que no es facil dejar las comodidades del lugar donde vives para tomar las dificultades de una sociedad tan diferente como lo es la africana pero tu casta y especial forma de ser te ayudarán siempre en la vida !!! TE FELICITO Y TE DESEO TODO LO MEJOR DEL MUNDO PARA TI...

UN ABRAZO,
JORGE EDUARDO JARAMILLO ARANGO

Magdalena dijo...

Sin duda eres un ejemplo para muchas mujeres incluyendome, creo que todos somos iguales ante Dios y aqui en el mundo, pero lamentablemente en este tiempo muchas personas piensan solo en lo material, y no se dan cuenta que en el otro lado del mundo existen seres humanos, necesitando ayuda, con gobiernos dictatoriales, niños llorando, gente acribillada. Te deseo lo mejor y estaremos pendiente de tu estadía por allá. Exitos

Gracias por su visita.

EnPazyArmonia