LOL (subiabre lol) es un acrónimo, abreviación de "laughing out loud" (risa ruidosa, carcajada), o menos común, "lots of laughs"(muchas risas), o "Laugh out laws" risa fuera de reglas. Es un término usado principalmente en internet: salones de chat, foros, juegos en red y programas de mensajería instantánea; aunque cada vez más es utilizado como término coloquial.Es usado para expresar el entusiasmo general, o también se usa después de que alguien diga algo gracioso. LOL a veces se usa burlonamente, usualmente para imitar a una chica adolescente o un usuario de AOL estereotípico, comúnmente descrito como alguien usando lol y alternando mayúsculas en su habla de internet. En este sentido, lol se puede mirar como si se usara de palabra de relleno, semejante a decir "hummmm."En la actualidad este termino es usado por la gran mayoría de internautas de la red, independientemente de su nacionalidad e idioma. Incluso se llega a usar de forma normal en el lenguaje hablado.No se sabe como se originó el término LOL. Se cree que fue impreso por primera vez en 1973para expresar risa real, se documentó por primera vez en 1989, y de ahí conquistó internet. Hoy se usa más como marcador de tono o ironía que para decir que literalmente te ríes a carcajadas.
En marzo de 2011 el Oxford English Dictionary lo incluyó formalmente.
REFLEXIONES DE UN SACERDOTE CATOLICO
Incluso un “LOL”, esa risa ruidosa que nace en la pantalla, puede ser gracia de Dios. Reír es sanar el alma y soltar cargas invisibles que nos pesan.
El Señor no nos quiere rígidos, sino libres en la alegría. Jesús también sonrió con sus discípulos. Una carcajada compartida es puente, es respiro en medio del caos, es luz que dice: “todo estará bien”.
La risa sincera no es banal; es un don que alivia el alma y nos recuerda que la vida también está hecha de ligereza y esperanza. Pero cuida que tu risa no sea burla, sino amor que edifica. Que cada sonrisa sea un reflejo de bondad, un gesto de comunión y no de división. Porque incluso en lo pequeño, Dios nos invita a vivir con alegría auténtica y a compartirla como un acto de gracia.
Porque la vida no solo se trata de responsabilidades, sino también de momentos genuinos de felicidad.
Nunca subestimes el poder de una sonrisa o una risa compartida. A veces, lo más simple es lo que más profundamente transforma el corazón. Una risa puede ser oración, una sonrisa puede salvar un día. Que tu gozo sea testimonio de que Dios habita en lo cotidiano.

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