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CAPÍTULO CENTRAL DEL PROYECTO “EN PAZ Y ARMONÍA”, CONCEBIDO COMO EL CORAZÓN ESPIRITUAL, ÉTICO Y HUMANO DE TODA LA OBRA.

 

CAPÍTULO CENTRAL

 EL LLAMADO A LA CONCIENCIA

 Un juramento, un examen y un manifiesto por la paz y la dignidad humana

En un mundo herido por la violencia, la indiferencia y la deshumanización progresiva, hablar de paz ya no es suficiente. La paz no se proclama: se custodia. Y solo puede custodiarla una humanidad consciente de su responsabilidad compartida.

Este proyecto, En Paz y Armonía, nace de una convicción profunda: la raíz de los grandes males del mundo no es la falta de recursos, sino “LA ANESTESIA DE LA CONCIENCIA. Cuando dejamos de ver al otro como hermano, todo se vuelve justificable. Por eso, este capítulo no propone ideologías ni soluciones técnicas, sino algo más exigente: un despertar interior.

 

1. EL JURAMENTO ESPIRITUAL POR LA DIGNIDAD HUMANA

Ante Dios y ante la humanidad, reconocemos que cada persona ha sido creada con una dignidad sagrada, inviolable e irrepetible. Ninguna causa, ningún poder y ninguna ideología otorgan derecho a humillar, excluir o destruir la vida humana.

·         Nos comprometemos a no justificar la violencia, el odio ni los crímenes que degradan al ser humano.

·         Reconocemos que el silencio cómodo ante la injusticia también hiere la paz.

·         Prometemos buscar la verdad, cuidar la creación y poner la ciencia, la palabra y la tecnología al servicio de la vida.

Ante Dios, Padre de toda la humanidad,

reconozco que cada ser humano ha sido creado a Su imagen y semejanza,

y que su dignidad es sagrada, inviolable e irrenunciable.

Me comprometo, con la ayuda de Dios,

a no justificar nunca la violencia, el odio, la guerra

ni los crímenes que humillan, excluyen o destruyen la vida humana.

Confieso que el silencio ante la injusticia también es pecado

cuando nace del miedo, la comodidad o la indiferencia.

Prometo defender al pobre, al perseguido, al olvidado y al que no tiene voz,

recordando que lo que haga —o deje de hacer—

al más pequeño de mis hermanos.

Me comprometo a buscar la verdad,

a rechazar la mentira y el odio,

y a usar la ciencia, la palabra y la tecnología

como instrumentos de servicio y no de dominación.

Señor, hazme custodio de la vida,

artesano de paz y guardián de la dignidad humana.

No permitas que me acostumbre al mal

ni que justifique lo injustificable.

Hoy renuevo mi compromiso cristiano:

amar, proteger y servir a la humanidad,

porque en cada rostro humano habita Tu presencia. Amén.

Este juramento no nos hace perfectos, pero nos hace responsables. Nos recuerda que la paz empieza cuando alguien decide no mirar hacia otro lado.

 

 

2. Examen de Conciencia para un Mundo en Ruinas

La paz comienza en el interior de cada persona. Por eso, este proyecto invita a un examen honesto:

·         ¿He reconocido en cada persona un hijo o hija de Dios, o he reducido al otro a una etiqueta, ideología o utilidad?

·         ¿He justificado la violencia, la exclusión o el desprecio cuando no me afectaban directamente?

·         ¿He guardado silencio ante la injusticia por miedo, comodidad o conveniencia?

·         ¿He normalizado el sufrimiento ajeno pensando que “no es asunto mío”?

·         ¿He buscado la verdad con honestidad o he preferido la mentira que confirma mis prejuicios?

·         ¿He usado mi palabra para sanar o para dividir?

·         ¿He cuidado la creación como don de Dios o la he tratado como objeto de explotación?

·         ¿He puesto la ciencia, la tecnología y el conocimiento al servicio de la vida?

·         ¿He sido constructor de paz en mi entorno cercano: familia, trabajo, comunidad?

·         ¿He amado al prójimo concreto que Dios puso en mi camino hoy?

·         Este examen no busca culpables, sino conciencias despiertas. Porque el mayor peligro no es el mal evidente, sino la indiferencia cotidiana.

Señor, perdona mi indiferencia, despierta mi conciencia

y dame la valentía de no acostumbrarme nunca al mal. Amén.

 

3. Manifiesto Espiritual Global por la Paz

Declaramos que la paz no es solo ausencia de guerra, sino presencia activa de justicia, verdad y compasión. Que cuando una vida es deshumanizada, toda la humanidad se empobrece. Que el silencio ante el dolor ajeno no es neutralidad, sino renuncia moral.

Nos comprometemos a ser artesanos de paz en lo cotidiano: en nuestras decisiones, en nuestras palabras, en nuestras omisiones. Creemos que la paz verdadera nace cuando cada ser humano asume su vocación de custodio de la dignidad humana.

Manifiesto: Custodios de la dignidad humana

La paz no es solo la ausencia de guerra. La paz es el fruto de una humanidad que reconoce la dignidad sagrada de cada vida.

Como creyentes —y como seres humanos conscientes— afirmamos que toda persona, sin excepción, posee un valor que no depende de su poder, origen, utilidad o pensamiento. Cuando una vida es deshumanizada, la paz del mundo entero se resquebraja.

Declaramos que el silencio ante la injusticia no es neutralidad, sino herida moral. Que ninguna causa, ideología o interés justifica el odio, la tortura, el exterminio o la mentira. Que la verdadera seguridad nace del cuidado mutuo, no del miedo.

Nos comprometemos a ser artesanos de paz:

en la palabra que pronunciamos,

en las decisiones que tomamos,

en la verdad que defendemos,

en el débil que protegemos.

Creemos que la paz comienza en la conciencia despierta,

se fortalece en la responsabilidad compartida

y se sostiene cuando cada ser humano asume su vocación de custodio de la vida.

Que Dios nos conceda no solo desear la paz,

sino vivirla, defenderla y transmitirla.

Porque proteger la dignidad humana

es el acto más profundo de fe y de humanidad.

 

Cierre del capítulo

Este capítulo es el centro de En Paz y Armonía porque sin conciencia no hay armonía, y sin dignidad no hay paz: Aquí no termina el camino: aquí comienza.

La humanidad no se salvará por quienes gritan más fuerte, sino por quienes se niegan a deshumanizar al otro.

Quien asuma este llamado, ya está construyendo paz

 

REFLEXIONES DE UN SACERDOTE CATOLICO

Este es un llamado a la conciencia; un eco del Evangelio vivido con valentía. La 'anestesia de la conciencia' es la lepra moderna que nos impide reconocer el rostro de Cristo en el prójimo. Como Iglesia, recordamos que la paz no es un simple pacto político, sino un fruto del Espíritu que germina en el sagrado corazón de Jesús.

No basta con evitar el mal; el pecado de omisión y la indiferencia son heridas abiertas en el Cuerpo de Cristo. Les invito a ser artesanos de paz, custodiando la dignidad sagrada de cada vida. ¡Despierten! La paz verdadera comienza en el instante en que decidimos no mirar hacia otro lado.

La paz no nace de los discursos, sino de corazones despiertos que reconocen en cada persona un reflejo de Dios. Cuando la conciencia se adormece, la dignidad se vuelve negociable y la violencia, justificable. Este juramento y manifiesto nos recuerdan que el silencio ante la injusticia es también una falta, y que la indiferencia hiere tanto como la agresión. Cristo nos llama a ser custodios de la vida, de la verdad y de la paz, no desde la perfección, sino desde la responsabilidad. Quien asume este compromiso, ya ha comenzado a sanar el mundo. Amén."

 

PODCASTS

CAPÍTULO CENTRAL DEL PROYECTO “EN PAZ Y ARMONÍA”, CONCEBIDO COMO EL CORAZÓN ESPIRITUAL, ÉTICO Y HUMANO DE TODA LA OBRA.

El texto presenta el núcleo espiritual y ético del proyecto titulado "En Paz y Armonía", el cual propone un despertar de la conciencia frente a la indiferencia y la violencia global. A través de un juramento, un examen introspectivo y un manifiesto, la obra hace un llamado a reconocer la dignidad sagrada de cada individuo como un valor inviolable. El contenido enfatiza que la paz verdadera no es simplemente la ausencia de conflicto, sino un compromiso activo con la justicia, la verdad y la protección de los más vulnerables. Desde una perspectiva cristiana, se exhorta a los lectores a abandonar la anestesia moral y a asumir la responsabilidad de ser artesanos de paz en su vida cotidiana. Finalmente, la obra sostiene que el silencio ante la injusticia es una omisión grave y que la armonía mundial solo es posible cuando cada persona actúa como custodio de la vida.





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