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PREGUNTAS QUE DEBE HACERSE ANTES DE COMPRAR ALGO


¿Realmente lo necesito?

¿Ya tengo algo que puedo llevar a cabo la misma función?

¿Podría pedirlo prestado en vez de comprarlo?

¿Puedo comprar uno usado?

¿Podría dividir el costo con alguien que también lo necesite y compartirlo?

¿Puedo conseguir uno fabricado localmente?

¿Puedo comprar una base de materiales eco-amigables?

¿Existe algo similar pero que también tenga otras funciones?

¿Puedo convertirlo o reciclarlo después?

¿Cuál será el impacto ambiental del producto, desde su fabricación, empaque, hasta que lo deseche?


RECUEDE QUE TAMBIEN ES CARO CUALQUIER COSA QUE CUESTE 1 DÓLAR Y NO NECESITA

DEJA EL ROL DE POBRECITO

Repite esto: Me encantan los problemas, me fascinan, los busco y no quiero cambiar, deseo sufrir sin tregua.

Me empecino en ser una victima porque asi inspiro pesar, manipulo a los demas, y pruebo que estoy mal por culpa de ellos y de Dios.

Creo que nací para sufrir, no me quiero, soy incapaz de decir no, me cargo las cruces de otros y busco que me tengan lástima.

El rol de pobrecito me sirve para no cambiar ni asumir mi propia responsabilidad, es mejor buscar culpables por fuera.

Otros son los culpables de que mi vida sea un calvario, yo no. Yo soy tan bobo o pobrecito, pero me veo tan "bueno".

Tengo un postgrado en masoquismo y atraigo seres que me tienen lástima y los manejo como quiero.

Hace años me quejo y me consuelan; digo que nadie me quiere, y ellos dicen: Sí te queremos. Un juego de no acabar.


Me gusta mi papel de pobrecito y siempre hay bobos, perdón "buenos" que me ayudan a desempeñarlo con éxito.

CUÁL ES LA UNIDAD DE TIEMPO MAS PEQUEÑA QUE SE PUEDE MEDIR


Poco después de 1800 se sugirió que la materia consistía en pequeñas unidades llamadas "átomos". Poco después de 1900 se aceptó que la energía constaba de pequeñas unidades llamadas "cuantos". Pues bien, ¿hay alguna otra magnitud común que venga en pequeñas unidades fijas? ¿El tiempo, por ejemplo?

Hay dos maneras de encontrar una "unidad lo más pequeña posible". Está primero el método directo de dividir una cantidad conocida hasta que no se pueda seguir dividiendo: descomponer una masa conocida en cantidades cada vez más pequeñas hasta quedarnos con un solo átomo, o dividir energías conocidas hasta obtener un solo cuanto.

El otro método, indirecto, consiste en observar algún fenómeno que no pueda explicarse a menos que supongamos la existencia de una unidad mínima.

En el caso de la materia, la necesidad de una teoría atómica vino a través de una serie muy nutrida de observaciones químicas, entre las cuales figuraban la "ley de las proporciones definidas" y la "ley de las proporciones múltiples". En el caso de la energía, fue el estudio de la radiación del cuerpo negro y la existencia del efecto fotoeléctrico lo que determinó la necesidad de la teoría cuántica.

En el caso del tiempo, el método indirecto falla... al menos hasta ahora. No se han observado fenómenos que hagan necesario suponer que existe una unidad de tiempo mínima.

¿Y por el método directo? ¿Podemos observar períodos de tiempo cada vez más cortos, hasta llegar a algo que sea lo más corto posible?

Los físicos empezaron a manejar intervalos de tiempo ultracortos a raíz del descubrimiento de la radiactividad. Algunos tipos de átomos tenían una vida media muy breve. El polonio 212, por ejemplo, tiene una vida media inferior a una millonésima (10-6) de segundo. Se desintegra en el tiempo que tarda la Tierra en recorrer una pulgada en su giro alrededor del Sol a 29,8 kilómetros por segundo.

Pero por mucho que los físicos estudiaron estos procesos con detalle, no había ningún signo, durante ese intervalo, que el tiempo fluyese a pequeños saltos y no uniformemente.

Pero podemos ir un poco más lejos. Algunas partículas subatómicas se desintegran en intervalos de tiempo mucho más cortos. En la cámara de burbujas hay partículas que, viajando casi a la velocidad de la luz, logran formar, entre el momento de su nacimiento y el de su desintegración, una traza de unos tres centímetros, que corresponde a una vida de una diezmilmillonésima (10-10) de segundo.
Más ahí tampoco acaba la cosa. Durante los años sesenta se descubrieron partículas de vida especialmente corta. Tan efímeras, que aun moviéndose casi a la velocidad de la luz no podían desplazarse lo bastante para dejar una traza medible.

El tiempo que vivían había que medirlo por métodos indirectos y resultó que estas "resonancias" de vida ultracorta vivían sólo diezcuatrillonésimas (10-23) de segundo.

Es casi imposible hacerse una idea de un tiempo tan fugaz. La vida de una resonancia es a una millonésima de segundo lo que una millonésima de segundo a tres mil años.

O mirémoslo de otra manera, la luz se mueve en el vacío a unos 300.000 kilómetros por segundo, que es la velocidad más grande que se conoce. Pues bien, la distancia que recorre la luz entre el nacimiento y la muerte de una resonancia es de 10-13 centímetros.

¡Aproximadamente la anchura de un protón!
Pero tampoco hay que pensar que la vida de una resonancia es la unidad de tiempo más pequeña que puede haber. No hay signos que exista un límite.

¿CUALES SON LOS DONES EMOCIONALES DE LAS MUJERES?



Bien sea por influencia cultural, bien sea por biología pura y dura, el hombre y la mujer TIENDEN A diferenciarse en la forma en la que tratan a sus emociones. Esto se debe en gran parte a la misma diversidad en la manera de comportarse del cerebro femenino y del masculino.

Hemos de fijar nuestra atención en que el verbo usado ha sido “tienden a”, ya que esto quiere decir que siempre no es así y que la idea que se expone es destacar aquellas diferencias más características que se han encontrado.

Así, es común que las mujeres sintamos cierta frustración a la hora de valorar las interacciones más emocionales con los hombres con los que nos rodeamos. Por su parte, es habitual que los hombres incluso a veces piensen que las mujeres tenemos algo de videntes. Sin embargo, lo que ocurre es que el cerebro femenino es experto en:
Leer caras.
Interpretar tonos de voz.
Analizar matices emocionales.

Eso sí, el hecho de que sea experto no es sinónimo de infalible, a veces el cerebro de la mujer también se equivoca, más que nada porque las “pistas emocionales” no son objetivas y eso es algo que siempre hay que tener en cuenta.

No obstante sí que podríamos considerar que los hombres y las mujeres, así como cada persona en particular, viven en realidades diferentes. Analicemos los dones emocionales que comparten comúnmente los cerebros femeninos:

1-El don de los sentimientos viscerales
Los sentimientos viscerales no son estados emocionales antojadizos sino fuertes sensaciones físicas que se encargan de transmitir mensajes potentes al cerebro.
A través de estos sentimientos viscerales las mujeres se vinculan fuertemente con la pena de un adolescente, las dudas de su pareja sobre su carrera o la felicidad de un amigo que ha conseguido sus objetivos.
Esto, según Louann Brizendine, puede tener que ver con la cantidad de células disponibles en el cerebro femenino para captar las sensaciones corporales. Es decir, que el aumento del estrógeno a partir de la pubertad, agudiza la capacidad del cerebro para seguir y sentir emociones.
De hecho, según algunos estudios, las áreas cerebrales que siguen los sentimientos viscerales son más grandes y sensibles en el cerebro de la mujer. Por eso, cuando la mujer comienza a sentir algo en sus entrañas, ciertas zonas cerebrales como la ínsula y el Córtex cingulado anterior, se activan.
Estas estructuras y zonas cerebrales se encargan de prever, juzgar, controlar e integrar las emociones negativas. Por eso, si se acelera el corazón o se hace un nudo en el estómago, la mujer interpreta esto como una emoción muy intensa.

2-El don de la lectura emocional
El cerebro femenino suele tener la capacidad de averiguar rápidamente los pensamientos, creencias e intenciones de otros basándose en pequeños indicios2 . De hecho, según los estudios, las mujeres tienen una gran habilidad para evitar causar daño a los demás, por ejemplo.

Se cree que esta aptitud es el resultado de la acción de las neuronas espejo, las cuales permiten observar, imitar y reflejar los gestos, posturas, ritmos respiratorios, miradas y expresiones faciales de otras personas.
El cerebro femenino es especialmente hábil en esta forma de “espejeo emocional”, por lo que se podría decir que sus neuronas sobreactúan, estimulando así fuertemente la conexión sentimental con los demás.

3-El don de la capacidad para “aguantar el tipo”
Este punto, llevado al extremo, puede constituirse más como un peligro que como un don. Sin embargo, vamos a hablar de la parte positiva, la de sobrellevar las emociones y convivir con ellas adecuadamente.
Las mujeres son muy hábiles conduciendo su tristeza o su abatimiento, ya que debido a la predisposición biológica, deben convivir de manera muy habitual con comunicaciones emocionales intensas.
Es decir, que si tal y como se muestra en distintos estudios 3, las mujeres captan las emociones por comunicación no verbal en el 90% de los casos, obviamente tienen que convivir con ello de manera más habitual que los hombres, que comprenden las emociones a través de gestos en un 40% de las situaciones.
Esto hace frecuente que se considere la importancia de los pequeños detalles, de la atención y de la capacidad de escucha cuando algo va mal, ya que los cambios emocionales suelen ser percibidos aún con su sutileza.

4-El don de la memoria emocional
El cerebro femenino recuerda las relaciones como una película entera y no por escenas. De hecho, las emociones se registran como recuerdos. La amígdala examina cada acontecimiento según su intensidad emocional.
En este sentido se facilita la codificación y el almacenamiento de esta información, la cual se utiliza con sus diversos matices emotivos en el hipocampo para darle forma a los recuerdos como si de una foto sensorial detallada se tratase.

5-El cerebro femenino convive mal con la cólera
A pesar de que las mujeres y los hombres declaran sentir una carga similar de ira, la manera de expresarla y sacarla fuera es muy distinta. En este sentido se ha encontrado una diferencia estructural en la amígdala(el centro del miedo, la cólera y la agresividad), la cual es mayor en varones.
Sin embargo, las zonas de control de estas situaciones (Córtex prefrontal) suele ser relativamente mayor en mujeres. Asimismo, la cantidad de receptores hormonales de testosterona es diferente en unos y en otros.
O sea, que el hecho de que una mujer se aguante el enfado no tiene solo que ver con las normas sociales y la educación, sino que puede ser debido a la tendencia del cerebro femenino a meditar las situaciones y prevenirlas consecuencias de un enfrentamiento.
En este sentido podríamos decir que las mujeres tienden a añadir una etapa más al procesamiento de la emoción que contribuye a la rumiación, al “darle vueltas” a la intensidad, a las causas y a las consecuencias de esta antes de desencadenar acalorados intercambios.

6-El don de la sensibilidad intensa
No es algo sorprende que un gran porcentaje de personas altamente sensibles (PAS) esté formado por mujeres ya que digamos que por mayoría el cerebro femenino se alza biológicamente hablando con el liderazgo emocional.
Sin embargo, cabe destacar que en este punto se articulan el miedo, el estrés, los genes, el estrógeno, la progesterona y la biología cerebral de tal manera que el riesgo a sufrir trastornos emocionales como la depresión o la ansiedad es muy alto.
Hay científicos que sugieren que la sensibilidad al estrógeno de la mutación de ciertos como el CREB-1, aumenta la vulnerabilidad del cerebro femenino a descompensar su equilibrio bioquímico en detrimento de un estado emocional saludable.

Que el cerebro femenino tiene una gran capacidad a la hora de trabajar y procesar las emociones es un hecho indiscutible. Así, con la lectura de los 6 dones o características que hemos expuesto pretendemos que se comprenda aún mejor que cada persona tiene su realidad tanto física como psicológica y social, algo que sin duda nos confiere la capacidad de ser personas únicas, auténticas y genuinas.

VIVE COMO UN BENEFACTOR AMOROSO

 

Observa atentamente el mundo, y toma nota de todas las cosas que puedes mejorar . Pero ten cuidado en reconocer la diferencia entre “las cosas que puedo cambiar” y “las que no puedo cambiar” y entre “la vida tal como es” y “la vida como podría ser”.
 
Tú eres parte de un todo, de un mundo creado por Dios. Por buenas intenciones que tengas no puedes hacerte cargo de todos los problemas que existen .
 
Tu meta no puede ser la de reparar todo lo que está defectuoso, descompuesto o que ya no funciona, sino del bien común desde una perspectiva que va mucho más allá, donde tu dispones de la buena voluntad, tus valores buscar, las capacidades, el conocimiento, tus habilidades y los medios para actuar de la mejor manera posible.
 
Aprecia la salud que tienes, concéntrate en lo bueno que tienes, y en como podrías mejorar tu calidad de vida .
 
En lugar de dejar que los problemas del mundo te depriman, vive con tanto amor y generosidad como para que estos problemas se minimicen .
 
Tienes una gran responsabilidad contigo mismo y con la vida. Pero, eso no te obliga a que tengas que corregir tu solo todas las imperfecciones de la vida .
 
Todos los días, en cada situación, puedes hacer algo positivo . Trata de hacerlo, no como una víctima afligida, sino viviendo en paz y armonía como un benefactor que goza, que confía y que es una buena persona muy amorosa.
 
Pídele a Dios que te de sabiduría
 

PIENSA QUE SI PUEDES


Tu eres el protagonista de lo que haces con tu vida .

Tus pensamientos te pueden bloquear y encerrar en la prisión de la mediocridad, pero tus pensamientos también te pueden empujar a llevar a cabo una vida espectacular y cada vez mejor .

Si piensas que eso es una tarea dificil, tediosa, frustrante o dolorosa, asi sera.
Si piensas que esto es algo valioso y enriquecedor… lo vivirás a diario en cada día, en cada situación, en cada acción.

Tus pensamientos decidirán el curso de tus días. Pidele a Dios que te ayude a que tus pensamientos tengan la prioridad para decidir sobre la forma como debes vivir.

Si piensas que todo lo malo que te sucede es culpa de alguien más, nunca serás capaz de hacer algo positivo. Si piensas que eres el único responsable de tu vida, llegaras muy lejos.

Tu realidad determinara  lo que logres con tu vida y definirá la forma como vives.

Encuentra la manera de vivir fiel a tus sueños y a tu visión de vida.

Si crees que se puede hacer lo que piensas…  lo harás.

¿QUE COSAS DEBES SABER SOBRE LA MENOPAUSIA?

Durante la menopausia, que ocurre generalmente entre los 50 y 55 años, se experimentan muchos cambios hormonales, físicos y psicológicos.

La menopausia es una etapa de la vida de la mujer que exige realizar ajustes, porque durante este período, que generalmente ocurre entre los 50 y 55 años, se experimentan muchos cambios hormonales, físicos y psicológicos.

10 cosas esenciales que debes saber acerca de la menopausia para que puedas prepararte y realizar cambios en tu estilo de vida a fin de sobrellevarla de manera natural y sin temores.

efectos cardiovasculares
Por regla general los niveles de colesterol y triglicéridos aumentan durante esta etapa; las lipoproteínas de alta densidad suelen disminuir, y las de baja densidad, elevarse. Estas últimas son las dañinas, porque forman placas de ateroma en las paredes de las arterias y pueden llegar a causar arteriosclerosis, hipertensión, ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

Para reducir estos riesgos hay que hacer cambios en el estilo de vida, entre ellos consumir más alimentos que contengan ácidos grasos omega 3 y 6, ejercitarse con regularidad y, de ser necesario, tomar medicamentos prescritos.

No hay que esperar a que llegue la menopausia para realizar estos cambios; es aconsejable hacerlo a partir de la perimenopausia (de los 45 años en adelante), y si existen factores de riesgo, mucho antes.

Alteraciones en el estado de ánimo
Estos cambios se deben a fluctuaciones en los niveles de estrógenos, hormonas que regulan la producción de serotonina, acetilcolina, noradrenalina, dopamina y otras sustancias neurotransmisoras; al haber un desequilibrio en la producción de estas sustancias, ocurren alteraciones en el estado de ánimo; por eso la mujer puede pasar rápidamente de la tristeza a la alegría o del enojo a la depresión.

Como estos cambios se presentan sin causa aparente, también generan estrés.

Para prevenir o atenuar estas alteraciones, es aconsejable hacer ejercicio y llevar una dieta balanceada que incluya alimentos ricos en fitoestrógenos, como la soya y sus derivados.

Si los estados de ánimo exacerbados se vuelven muy molestos o incontrolables a pesar de tener buenos hábitos de alimentación y ejercicio, la mujer debe acudir a un ginecólogo para que le haga una evaluación completa y le prescriba un tratamiento.

Cambios en la piel
Las alteraciones cutáneas que ocurren durante la menopausia son consecuencia de dos factores. Uno es la disminución de estrógenos (y su relación con los andrógenos, que intervienen en la renovación celular de la piel), y el otro, el proceso de envejecimiento en sí.

Estos cambios hacen que disminuya el tejido graso subcutáneo y se altere la función de las glándulas sebáceas y los folículos pilosos, lo que puede producir resequedad o un aumento de la secreción sebácea y acné; esto depende de los genes de cada mujer.

Por eso se recomienda ingerir líquidos (dos litros al día) y antioxidantes (vitaminas A, C, D y E), usar cremas humectantes adecuadas para el tipo de piel, y evitar el consumo de café, té y bebidas con cafeína, que tienen un efecto diurético y deshidratan.

Como la piel se hace débil y frágil durante la menopausia debido a la pérdida de estrógenos, no hay que exponerse al sol por periodos largos (se aconseja no asolearse más de 10 minutos al día), sobre todo si existen factores de riesgo de cáncer de piel.

Es importante usar todos los días un filtro solar con FPS de 30 como mínimo, y reaplicarlo cada cuatro horas. En caso de que presentes alguna afección en la piel, acude a un dermatólogo para que te examine y prescriba un filtro solar específico.

Resequedad vaginal
La pérdida de estrógenos produce cambios en la capa externa (epitelio) de la mucosa genitourinaria: se vuelve menos resistente, más delgada y menos elástica, lo que tiene como consecuencia una lubricación inadecuada.

La vagina se acorta, estrecha y reseca; a causa de esto, la mujer suele tener dificultades al realizar el acto sexual (puede presentar dolor, ardor e incluso sangrado).

Para evitar estos efectos, se recomienda usar lubricantes hidratantes. Si éstos no te ayudan, acude al ginecólogo para que determine si eres apta para una prescripción de estrógenos en crema o cápsulas.

Pérdida de masa ósea
A partir de los 35 años, casi todos los seres humanos (tanto mujeres como hombres) perdemos hueso: desde 0.2 hasta dos por ciento anual. Al llegar a la menopausia, la mujer pierde uno por ciento al año. Debido a la falta de estrógenos, tiende a presentar deficiencia de fijación de calcio y osteopenia: una disminución de la densidad mineral de los huesos.

A la larga también puede presentar osteoporosis, lo que aumenta el riesgo de fracturas espontáneas.

Además, la pérdida de hueso que se produce durante la menopausia implica un riesgo cuatro veces mayor de que también se pierdan piezas dentales.

Para evitarlo, es importante aumentar el consumo de alimentos con alto contenido de calcio: lácteos, pescados, mariscos, verduras verdes, leguminosas y cereales enteros.

De acuerdo con la doctora García, cuando una mujer llega a la menopausia requiere una evaluación osteológica exhaustiva, a fin de determinar si necesita medicamentos para evitar la pérdida de hueso, fármacos que ayuden a formarlo o tan sólo hacer cambios en la alimentación.

También es esencial hacer ejercicios aeróbicos de impacto bajo o moderado (caminata, natación, pilates, ciclismo, baile, etc.) con regularidad, porque el simple golpeteo de los huesos al hacer ejercicio estimula la formación de tejido óseo.

Migraña
Los estudios indican que, en general, las fluctuaciones en los niveles de estrógenos no tienen relación con el riesgo de presentar migraña. Pero si una mujer llega a padecerla durante la menopausia, es importante determinar de qué tipo se trata.

Si es migraña sin aura, en la mayoría de los casos puede aliviarse con medicamentos (sumatriptán y eletriptán, entre otros), pero si es migraña con aura (dolor de cabeza, mareos y visión borrosa o con leves destellos luminosos), se debe tener cuidado de no utilizar estrógenos en el tratamiento, porque pueden aumentar el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

Para disminuir los episodios de migraña es aconsejable evitar el consumo de alimentos ricos en xantinas y tiramina: café, chocolate, semillas de calabaza, nueces, cacahuates, almendras, pistaches, avellanas, yogur, crema agria, quesos añejados, vino tinto y refrescos de cola, así como alimentos que contengan nitritos (salchichas, tocino y pescado ahumado) o glutamato monosódico, un aditivo usado para acentuar el sabor.

Ataques de ansiedad
Como se señaló en el punto 2, la deficiencia de estrógenos produce desequilibrio en los niveles de sustancias neurotransmisoras y altera los estados de ánimo; sobre todo, genera estrés y ansiedad.

Esta última puede trastornar tanto la calidad de vida de la mujer en la menopausia, que deja de realizar actividades como conducir, ir de compras o pasear por miedo a que algo malo le ocurra.

En este caso es fundamental que reciba un tratamiento multidisciplinario, que consiste en modificar los hábitos alimentarios bajo la guía de un nutriólogo, hacer ejercicio físico, recibir terapia individual o de grupo con un psicólogo y tomar ansiolíticos o antidepresivos prescritos por un médico o un psiquiatra.

Menor deseo sexual
En la menopausia se produce una disminución de la libido por la carencia de estrógenos, pero en ella puede intervenir también la condición psicológica, sociocultural, interpersonal y biológica de la mujer. Por este motivo es muy importante considerar no sólo el cese de la menstruación, sino todo lo que ocurre en torno a la mujer y su relación de pareja.

Si al llegar a la menopausia experimentas menor deseo sexual, acude al ginecólogo. Él determinará si requieres una psicoterapia de pareja con un sexólogo, andrógenos para estimular la libido o medicamentos para restituir los estrógenos: comprimidos, parches transdérmicos, cremas, anillos vaginales u otros (los que considere más adecuados para ti).

En los primeros cinco años de la menopausia, el apetito sexual se reduce en 20 o 30 por ciento, y después puede disminuir hasta en 70 por ciento. Esto depende de que la mujer haya recibido atención médica o psicológica apropiada y un tratamiento al comienzo de los síntomas. Por eso es mejor la prevención.



Un retraso menstrual no equivale a la menopausia
Cuando una mujer se acerca a la menopausia puede pasar algunos meses sin menstruar, lo que no significa que ya se encuentre en esa etapa. El hecho de que después reaparezcan los sangrados es señal de que sus ovarios siguen funcionando.

La menopausia se define como el cese de la menstruación durante un periodo de 12 meses consecutivos.

Es muy importante saber esto, porque muchas mujeres llegan a creer que ya están en la menopausia cuando no es así; caen en descuidos, se embarazan sin planearlo y corren alto riesgo de tener un aborto espontáneo en esta etapa. Así que deben seguir usando un método anticonceptivo adecuado y no confundir las cosas.

Modera la ingestión de café y laxantes
Es importante no abusar del consumo de café, porque beber más de dos tazas al día (con cafeína) aumenta el riesgo de osteoporosis. Tampoco hay que abusar de los laxantes, porque impiden una buena absorción intestinal de calcio y vitamina D, la cual es indispensable para la fijación de ese mineral en los huesos.

Si padeces estreñimiento crónico y dependes de los laxantes, lo más recomendable es que aumentes la cantidad de fibra en tu dieta.

Toma dos litros de agua al día y haz ejercicio para favorecer el movimiento intestinal, hidratar las mucosas y la piel, y disminuir el riesgo de contraer infecciones de las vías urinarias. 

Cómo sobrellevar los síntomas de la menopausia
Si te ocasionan molestias constantes y perturban tu vida diaria, pon en práctica estos consejos.

Para disfrutar de mejor salud y tener un sueño de calidad durante la menopausia:

- Reduce tu consumo de café y bebidas alcohólicas.

- Evita la comida grasosa o condimentada.

- Haz ejercicio por lo menos 20 minutos al día, tres veces por semana.

- Ora y además haz practica técnicas de relajación como el yoga y haz ejercicios de respiración profunda.

- Si padeces insomnio, come un bocadillo ligero antes de ir a la cama, que contenga muchos carbohidratos y pocas proteínas, y que sea rico en triptófano, un aminoácido que ayuda a dormir bien. Algunas fuentes de triptófano son la soya, los productos lácteos, las lentejas y las semillas.

- Procura acostarte todos los días a la misma hora.

- Duerme en total oscuridad.

- Incorpora a tu dieta alimentos que contengan lignanos, un tipo de fitoestrógenos. Se encuentran en las semillas de linaza, los cereales enteros, las legumbres, las bayas y en algunas frutas y verduras.

¿QUE ES LA AUTOR-REALIZACIÓN?


La autorrealización es el fin del hombre o la felicidad y ocupa el lugar más alto en la llamada Pirámide de Maslow.

El pensamiento griego no podía concebir que el fin del hombre estuviera fuera de sí mismo o fuera trascendente , por lo cual todas las acciones humanas se realizaran con un fin posible que a su vez se supeditara a otros hasta llegar a un fin último tras el cual no hay ninguno más y que da la razón o justificación a los otros.

Este fin último es la felicidad, y para Aristóteles, todos los hombres están de acuerdo en perseguirla, pero en desacuerdo sobre en qué consiste.

Por eso propone que el fin del hombre o su felicidad es algo estrictamente individual y consiste en su autorrealización.

Unos son felices haciendo dinero; otros, recibiendo honores y agasajos... Cada cual posee el secreto de su propia felicidad. Pero para eso hay que conocerse bien a uno mismo, claro está, y saber qué se quiere.

Pero ¿qué buscan todos los hombres? Según Aristóteles, lo que buscan debe cumplir varias condiciones:

1 Ser un bien perfecto, que se busca por sí mismo y no por otro superior a él, esto es, que no sea trascendente.

2 Que sea un bien suficiente por sí mismo, de manera que quien lo posea ya no desee otra cosa.

3 Que sea el bien que se consigue con el ejercicio de la actividad más propia del ser humano, del ser hombre, según la virtud más excelente.

4 Que este bien se consiga con una actividad continua.

Cada persona desempeña una función en su sociedad y para desempeñarla bien ha de adquirir virtudes que le ayuden a hacerlo. Pero si hay una función propia del ser humano como tal, la felicidad consistirá en ejercerla a lo largo de toda la vida y la virtud que ayude a ella será la más perfecta.

Por otra parte, las acciones que tienen un fin en sí mismas son más perfectas que aquellas cuyos fines son distintos de ellas, porque en este caso los efectos son más importantes que las acciones. Por ejemplo, pasear o charlas con los amigos son acciones que se realizan por sí mismas, mientras que ir a un lugar determinado se hace por llegar a él.

Las acciones más cercanas a nosotros mismos son las que nos hacen más felices, y nada hay más cercano a nosotros que nuestro propio pensamiento; la felicidad es contemplativa más que activa.

Para lograr este tipo de felicidad son precisas según Aristóteles dos tipos de virtudes:

1 Las dianoéticas o de la inteligencia
Virtud dianoética es la prudencia, que constituye la sabiduría práctica y que casi siempre consiste en el justo medio o término medio entre el defecto y el exceso; así, por ejemplo, la virtud del valor estará entre la cobardía y la temeridad. Otro elemento es necesario para la felicidad: compartirla y vivir en una comunidad regida por buenas leyes.

2 Las éticas o del carácter.
La ética exige la política.
La ética de la autorrealización se vio prolongada en la historia de la filosofía a través de la obra de Santo Tomás de Aquino y sigue vigente en la actualidad a través de la obra de Alasdair MacIntyre.


¿Quién fue Alasdair Chalmers MacIntyre?
Nacimiento   12 de enero de 1929
Glasgow, Escocia
Ocupación    Filósofo y escritor

Es un filósofo principalmente conocido por sus contribuciones a la filosofía moral y a la política filosófica, pero también es conocido por sus obras sobre historia de la filosofía y teología.

MacIntyre es una figura clave en el reciente interés en la ética de la virtud, que pone como aspecto central de la ética los hábitos, las virtudes, y el conocimiento de cómo alcanza el individuo una vida buena, en la que encuentren plenitud todos los aspectos de la vida humana, en vez de centrarse en debates éticos específicos como el aborto.

MacIntyre no omite hablar sobre esos temas particulares, sino que se acerca a ellos desde un contexto más amplio y menos legalista o normativista.
Es éste un enfoque de la filosofía moral que demuestra cómo el juicio de un individuo nace del desarrollo del carácter.

MacIntyre subraya la importancia del bien moral definido en relación a una comunidad de personas involucradas en una práctica que llama bienes internos o bienes de excelencia, en vez de centrarse en fenómenos independientes de una práctica, como la obligación de un agente moral o en las consecuencias de un acto moral particular (utilitarismo).

ENSEÑANZAS EN FRASES


De todo lo que llevas, tu sonrisa es lo que mejor te sienta.

La talla de tu cuerpo cuenta poco, la de tu cerebro cuenta mucho pero, sobre todo cuenta la de tu corazón.

No es la recompensa lo que eleva el alma, sino el esfuerzo que ha costado esta recompensa.

Donde está el amor, está también Dios.

El momento de ser feliz, es ahora.

La felicidad no depende de lo que nos pueda pasar, sino de la forma en que percibimos lo que nos ocurre.

Procure hacer esto: Encuentre el lado positivo a todo aquello que parezca negativo.

Siete días sin reír nos debilita.

El amor cura tanto al que da como al que recibe.

Mi espíritu queda tranquilo cuando perdono en vez de juzgar.

Amar, es superarse.

Lo que cuenta no es lo que se da, sino el amor con el que se da.

No permitas jamás que alguien llegue a ti sin dejarle ir mejor y más feliz.

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PODER FEMENINO EN LA HISTORIA


Las mujeres empezaron a cambiar la Historia.

En ninguna sociedad humana conocida ha ocurrido que las mujeres y los varones tuvieran el mismo rango o parecida importancia. En todas ellas, con modalidades diferentes y a veces interesantes, el sexo masculino tiene poder y autoridad, ejerce ambos, y mujeres y varones lo aceptan. La primacía masculina y su legitimidad no se cuestionan. A esta disposición de poder y autoridad vinculadas al polo viril se le denomina patriarcado. Eso no quiere decir que cada uno de los varones sea poderoso –entre ellos hay rangos–, pero sí que cada uno de ellos tiene derecho a sentirse mejor en su piel que el colectivo completo de las mujeres, que, genéricamente, le son inferiores... si bien varias de ellas pueden serle superiores en rango. Cada uno de los varones sabe de su importancia y, en consecuencia, de la falta de importancia del sexo femenino en su conjunto, aunque tenga que conceder aprecio a las que jerárquicamente estén por encima de él, que siempre las habrá. Pero la existencia de esas mujeres superiores a un varón determinado no pondrá nunca en duda la esencial superioridad masculina.

El origen del patriarcado
“Patriarcado”, “patriarcal” o “patriarca” son términos presentes en nuestra tradición. En su uso académico, patriarcado remite, como se dijo, a la forma de poder en la cual los varones dominan a las mujeres, tienen mayor relevancia que ellas en todas sus actividades y resultan ser el polo humano por el que se mide el prestigio. En una sociedad patriarcal, el varón es la medida de todas las cosas. El asunto es que todas las sociedades que nos son conocidas son patriarcales, las históricas y las que no han evolucionado.

¿Cuál es el origen del patriarcado? Es una pregunta relativamente frecuente, pero lo cierto es que no es buena porque el patriarcado no la necesita. Simplemente los seres humanos somos primates evolucionados y nuestra evolución, incluido el mundo de la cultura, las ideas y las representaciones, nunca ha negado la jerarquía viril, que nos viene muy probablemente de nuestra primitiva dominancia etológica. El dominio del macho es una característica en los primates.

Evidentemente, cuando la evolución humana se inició, este rasgo no resultó pospuesto. El patriarcado es su forma histórica. De modo que esa autoridad y poder viriles constituyen lo que llamamos una “invariante antropológica”. Todas las sociedades la han conocido. Empero, al ser una estructura de poder humana, admite y tiene variantes: es más o menos ruda, se fija en unas conductas u otras, usa mayor o menor violencia... No es lo mismo una sociedad de encierro de las mujeres que una sociedad en la que ellas pueden permanecer en los espacios comunes; una que reserva el saber sólo a los varones que otra que acepta cierta competencia en las mujeres, por ejemplo.

Las diosas madres y otras concesiones benevolentes a la eterna alienación social
Durante el siglo XIX, en los inicios de la antropología como ciencia, el patriarcado fue descrito por vez primera con la suficiente distancia crítica, esto es, no suponiendo que era un dato sin más de la naturaleza. También comenzaron a ser descritas sus variaciones. Pero lo más notable es que, a su lado, para crear una especie de simetría, se comenzó a colocar una construcción conceptual típicamente romántica: el matriarcado. El matriarcado, o la falsa simetría, se describió igualmente aunque nadie hubiera conocido jamás ninguna sociedad que lo practicara.

El primero en suponer un matriarcado primitivo fue Johann J. Bachofen, un investigador y jurista suizo que intentaba dar razón de ciertas peculiaridades del antiguo derecho, como herencias, orden de apellidos, matrimonios, dotes y otros. Imaginó que esos rasgos eran pervivencias de una época arcaica en que el dominio viril no estaba asentado. A esa época que inventaba la llamó matriarcado. Así surgió una explicación que se hizo corriente, y más a medida que la prehistoria se iba conociendo. Con la única excepción de sir Henry Maine, todos los autores antropólogos del XIX dieron por hecho que el patriarcado era un progreso desde una forma de organización más primitiva a la que llamaron matriarcado. El matriarcado sería el responsable de las pervivencias benevolentes para con las mujeres en el derecho de algunos pueblos antiguos, del aspecto de las religiones primitivas y sus diosas, los matrimonios en la localidad de la esposa, la filiación materna y otra serie de circunstancias que se escapaban del admitir un dominio viril estricto. Esta suposición pasó de Bachofen a Lewis H. Morgan, de éste a Engels, de ahí al marxismo. En realidad el matriarcado pasó a ocupar en el relato histórico lo que el paraíso perdido había representado en el mito religioso.

Ahora más bien suponemos que no hubo tal período y que tampoco ésa es la mejor explicación para los indicios de presencia femenina que nuestra prehistoria nos aporta. Pero en el siglo XIX y parte del XX, el matriarcado primitivo tuvo pleno predicamento. Así, se explicaban mitos como el de las amazonas, la existencia de grandes diosas madres, los ritos cerrados y secretos (como los de la Bona Dea, en que sólo mujeres intervenían), diversas costumbres asociadas a la agricultura... Todo se interpretaba como pervivencias de una antigua y extinta ginecocracia. Sin embargo la verdad parece haber sido muy otra.

Las mujeres nunca han tenido genéricamente poder y aquellas que lo han alcanzado, lo han hecho por excepción. En todas las sociedades históricas que no son conocidas, las féminas han estado sometidas a los varones. Con todo, y en casos muy especiales, alguna mujer ha ocupado el poder soberano. La historia recuerda a varias que lo han hecho muy bien y a otras que no tanto. En todo caso, ninguna de ellas se lo hizo heredar a otra, sino que, transcurrido su tiempo, las aguas volvieron a su legítimo cauce. Algunas mujeres fueron excepciones a la regla que las apartaba del poder y, de entre ellas, unas pocas fueron además excepcionales. En el mundo antiguo, Hatshepsut dejó una fuerte impronta, aunque su heredero intentó borrar todas sus inscripciones. Cleopatra se jugó y perdió la independencia de Egipto. En la Edad Media encontramos grandes señoras territoriales como Leonor de Aquitania, o impresionantes señoras clericales como las grandes abadesas. Durante el Renacimiento, Isabel de Castilla e Isabel de Inglaterra fueron fuertes y temidas monarcas. Y en la Modernidad, figuras tan relevantes como Catalina de Rusia o María Teresa de Austria también marcaron su época. Esas figuras llegan casi hasta la contemporaneidad en el caso de la reina Victoria de Inglaterra o su actual heredera, Isabel. Pero, por lo común, las mujeres no jugaron en el terreno del poder explícito, sino en el de la influencia, más opaco; son las madres tras el trono o las esposas del harén, o las favoritas de las que se sabe que intervienen moviendo en la oscuridad los hilos. Esto sólo es posible, naturalmente, en las autocracias. Pero no debemos olvidar que la mayor parte de los estados que han existido han sido autocracias. La democracia es el sistema político más joven sobre la faz de la tierra.

El que alguna mujer alcance excepcionalmente el poder explícito ha sido propiciado en determinados sistemas jerárquicos, especialmente aquellos que sacralizan el poder de una línea dinástica. En ausencia de varón, una mujer puede subir al trono. Pero eso no significa que las mujeres en su conjunto lo hagan. Las damas a las que esto ocurre son especiales. Forman parte de líneas dinásticas en las que los varones que podían heredar se han extinguido. Son absolutas excepciones. Los antiguos griegos poseían una forma de legitimar estas excepciones: las epicleras. Epiclera era la mujer que resultaba hija única y por lo tanto también única heredera. En tal condición estaba “casada con su herencia”.

Poderosas porque así lo dictaba la herencia intransferible y la estirpe
La mayor parte de las mujeres que han llegado a monarcas o jefas de estado han sido epicleras. La línea que llega a ellas no se puede cortar, porque su estirpe es fuerte y la defiende, en consecuencia ellas heredan el poder de la familia y su vinculación esencial con ella. Si es posible, incluso se las desposa con un familiar cercano. Éste es el caso de las grandes reinas de Europa, pero también el de muchas líderes de países del llamado Tercer Mundo. Siempre ha resultado sorprendente que algunos estados de Asia tuvieran presidentas mucho antes de que ocurriera lo propio en las democracias occidentales. Pero es que ocurre con ellas una ilusión óptica: Indira Gandhi, Bandaranaike, Suharto o Butto, por poner varios ejemplos, son mujeres de estirpes poderosas, que normalmente han intervenido en procesos nacionalistas de los que han surgido sus estados. Los heredan para la familia si no hay un varón más adecuado, cercano a la sucesión de los líderes y “padres de la patria”. Ellas presentan la misma continuidad que encarnaban las reinas en las líneas dinásticas..

Otro caso singular es que también algunas mujeres pueden acceder al poder en tiempos turbulentos. No es insólito encontrar grandes conductoras en momentos de crisis agónicas. Velleda condujo a los germanos y Boudica a los anglos contra el Imperio Romano. Nunca se puede decidir si las crisis llaman a esos liderazgos femeninos o son ellos los que las provocan. En cualquier caso, cuando las mujeres conducen ejércitos, los ejércitos son de desesperados. Se les concede el heroísmo de quien se enfrenta a un final absoluto. Se entiende que las mujeres luchan para perder, con honor, pero perder. Aunque algunas veces puedan haber vencido. En época contemporánea tenemos figuras que se han convertido en las enseñas de sus estados por sus impredecibles victorias, como fue el caso de Golda Meir.

En realidad, la posibilidad de ejercer el poder por parte de las mujeres siempre será una excepción allí donde el patriarcado sea fuerte. Sin embargo, ahora asistimos a una radical novedad: su fragilización por obra de las fuerzas coaligadas del feminismo, la democracia y el sistema industrial. El no tener poder ni fuerza ha sido la esencia misma de lo considerado femenino, pero esa ancestral división comenzó a cambiar a la par que lo hizo la Modernidad misma. Las mujeres, ya no como individualidades por excepción, sino como ciudadanas y trabajadoras manejan desde hace un par de siglos cierto poder que han sabido poner a disposición de sus fines comunes..

Hace tres siglos y medio, que para el cómputo de la especie es una fruslería, comenzó la decadencia de la explicación religiosa del mundo. Del mismo modo se inició el ocaso de la legitimación divina del poder. Nuevas formas de gobierno y nuevas maneras de legitimarlas han aparecido en la escena pública y han hecho nacer la idea de ciudadanía compartida. Las mujeres, organizadamente, han luchado por sus oportunidades y sus derechos, civiles y políticos, y en buena parte del mundo los han obtenido. Esto crea una nueva escena en la que la antigua excepción decae y la democracia quiere que la regla sea el mérito, no el sexo. Las mujeres de todas las democracias han aumentado asombrosamente sus capacidades educativas, a la par que sus demandas de una mayor igualdad de oportunidades y de justicia en el reparto de los bienes, tangibles e intangibles, incluido el poder. En una democracia con verdadera ciudadanía no hay enemigo pequeño. Y las mujeres, a medida que progresa su autoconciencia como sexo discriminado, desarrollan solidaridades asertivas para alcanzar metas comunes: igualdad, derechos, oportunidades, respeto y una vida libre de violencia. Esto es una novedad antropológica radical..

El patriarcado está severamente tocado en varios e importantes puntos del planeta. Pero, desde luego, dista mucho de estar muerto. La comparecencia de mujeres en los ámbitos del poder político es reciente y tiene vocación de continuidad, no de excepción. Se gesta desde la base, no viene por requerimiento de encajes en las alturas. Las nuevas líderes no son epicleras, sino demócratas por la vía corriente en que se forman sus iguales. Merkel, Thatcher, Gro Harlem, Bachelet, Clinton..., con independencia de su signo político, son mujeres que ocupan el poder de un modo nuevo, que muestra que el espacio disponible para las mujeres se acrecienta. Sin embargo, esas presencias son todavía escasas: debe recordarse a menudo que los territorios completos del poder económicoempresarial, la prensa y la opinión, la creatividad, el saber superior y su transmisión canónica, y el dominio y manejo de la religión son actividades casi completamente masculinas. Son además los manantiales de legitimidad del poder explícito y, por ahora, todos ellos cuentan con una presencia femenina inapreciable.


Las mujeres van consiguiendo, y únicamente en democracias sólidas, estados de normalidad, paritarios, sólo en el ámbito político, pero aún tienen como colectivo un grave déficit de legitimidad. Y otro no menos grave de voluntad común.

¿POR QUÉ CAMBIÓ EL CLIMA EN EL SIGLO XVI?


A finales del XVI y principios del XVII se produjeron graves alteraciones climáticas en el planeta. Las crónicas reflejan que el frío se hizo insoportable entre 1585 y 1610. «En ese periodo se produjeron las mayores persecuciones de brujas, acusadas de ser las causantes de las bajísimas temperaturas que azotaban Europa», señala Brian Fagan, arqueólogo y antropólogo inglés, autor del libro 'La Pequeña Edad de Hielo'.

En la ciudad alemana de Wiesensteig, decenas de mujeres fueron arrojadas a la hoguera en 1563 acusadas de alterar el clima a través de prácticas de brujería.

Entre 1580 y 1620, en Berna, más de mil personas fueron quemadas en la hoguera por la misma razón. En Francia e Inglaterra las ejecuciones alcanzaron su punto culminante en 1587 y 1588, dos años en los cuales el clima fue sumamente desfavorable.

Algunas de las obras de los pintores flamencos de finales del siglo XVI y principios del XVII, como Hendrick Avercamp o Pieter Brueghel el Viejo, muestran el gélido ambiente de las ciudades holandesas de la época. Los picos de frío intenso se repitieron años más tarde, tal y como reflejó Abraham Hondius en un cuadro que pintó en 1677 y en el que se puede ver a un grupo de londinenses paseando sobre un Támesis totalmente helado.

Del 11 al 22 de noviembre de 1570, un gigantesco vendaval que se desplazó de sudoeste a noreste por el mar del Norte generó olas inmensas que derribaron diques y otras defensas costeras en los Países Bajos. Murieron unas cien mil personas. Los siguientes diez años estuvieron marcados por terribles tormentas, una de las cuales echó a pique una parte de la Armada Invencible.

Pero ¿cuál fue la causa de aquel cambio climático? En el siglo XVII, los japoneses vieron con frecuencia un cielo enrojecido producido por potentes erupciones volcánicas que arrojaron enormes cantidades de ceniza a la atmósfera. Aquel velo desvió parte de la radiación solar, lo cual enfrió las temperaturas de buena parte del planeta.

En 1640, los volcanes Villarica (Chile) y Parker (Filipinas) agravaron la situación. La fabulosa concentración de ceniza emitida por las doce erupciones volcánicas que hubo en el Pacífico entre 1638 y 1644 coincidió con el mínimo de manchas solares, lo que pudo haber colaborado a enfriar el clima.

El monje italiano Francesco Voersio describió en 1631 los efectos de aquella miniglaciación: «Las generaciones futuras no creerán las penalidades, el dolor y la miseria que estamos sufriendo».

¿El Sol tuvo algo que ver en esa Edad de Hielo?

Algunos investigadores creen que, además del aumento de la actividad volcánica, otra de las causas de la Pequeña Edad de Hielo fue una disminución de la actividad solar. Entre 1630 y 1715, apenas se observaron manchas en la superficie del astro rey.

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