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¿QUE SE REQUIERE PARA SER UN BUEN GOBERNANTE?

Para ser un buen gobernante se requieren varias cualidades, algunas de las más importantes son:
 
Honestidad y integridad: es esencial ser una persona honesta y de integridad para ganar y mantener la confianza del pueblo.
 
Visión y liderazgo: un buen gobernante debe tener una visión clara para el futuro del país y ser capaz de liderar a su pueblo hacia esa visión.
 
Habilidades de negociación y habilidades para trabajar en equipo: un buen gobernante debe ser capaz de negociar eficazmente con diferentes partes interesadas y trabajar en equipo con los miembros del gabinete y otros líderes.
 
Empatía y compromiso: un buen gobernante debe ser capaz de entender y conectarse con las necesidades y preocupaciones de su pueblo y comprometerse a servirlas.
 
Conocimiento y experiencia: Un buen gobernante debe tener un buen conocimiento de las leyes y las políticas del país, así como experiencia en la gestión del gobierno.
 
Capacidad de tomar decisiones: Un buen gobernante debe ser capaz de tomar decisiones difíciles y asumir la responsabilidad por los resultados.
 
Comunicación efectiva: Un buen gobernante debe ser capaz de comunicarse efectivamente con su pueblo y otros líderes para inspirar confianza y guiar el país hacia un futuro mejor.


REFLEXION

En el siglo III despues de Cristo, el Rey de un gran imperio oriental envio a su hijo, el principe, al templo a estudiar con un gran maestro.

Debido a que el principe tenia que suceder a su padre como Rey, el gran maestro tenia que enseñar al muchacho los principios fundamentales para ser un buen gobernante. Apenas el principe llego al templo, el maestro lo envio solo al bosque, donde al cabo de un año, el joven muchacho tenia que volver al templo para describir el sonido del bosque.

Cuando el principe volvio, el maestro le dijo que describiera todo lo que habia podido oir en el bosque: 

- Maestro, pude oir el ruido de las hojas, el zumbido de los colibries, el cantar de los cuclillos, el chirrido de los grillos, el rumor de la hierba, el zumbido de las abejas, el susurro y grito del viento.

Cuando el principe termino, el maestro le dijo que volviera al bosque de nuevo para escuchar que mas podia oir. El principe se quedo perplejo por la peticion del maestro. ¿No habia discernido ya todos los sonidos?

Durante dias y noches sin fin, el joven muchacho sentado a solas en el bosque escuchaba.

Pero no oia mas sonidos nuevos. Una mañana, cuando el principe estaba sentado debajo de los arboles empezo a distinguir unos sonidos debiles diferentes de los que habia oido. Con mayor atencion, mas claros los percibia. Una sensacion envolvio al muchacho: Estos son los sonidos que
el maestro deseaba que distinguiera. Al cabo de un año, cuando el principe volvio al templo otra vez, el maestro le pregunto si habia oido algo mas.

- Maestro, pude oir lo que no se oye, el sonido de las flores al abrirse, el sonido del sol calentando la tierra y el sonido de la tierra bebiendo el rocio de la mañana.

El maestro no tuvo mas que asentir con la cabeza aprobando, y dijo:

- Oir lo que no se oye, es una disciplina necesaria ser un buen gobernante. Pues solo cuando un gobernante ha aprendido a escuchar atentamente los corazones de las personas, a escuchar sus sentimientos no comunicados, las penas no expresadas y las quejas no proferidas, puede esperar inspirar confianza en su pueblo, comprender cuando algo esta mal y satisfacer las verdaderas necesidades de sus ciudadanos.

El maestro continuo:

- La muerte de un grupo llega cuando el lider solo escucha las palabras superficiales y no entra profundamente en el alma de las personas para oir sus verdaderas opiniones, sentimientos y deseos.

 

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