18 de marzo de 2019

MEDITACIÓN SOBRE NUESTRA MADRE

Quisiera decir algo sobre la madre: Cierren los ojos.
Miren las imágenes que ustedes tienen de vuestra madre.

¿Cuántas imágenes son?
¿Son más de cinco después de que ella se ocupó de ustedes durante veinte años?
¿Estuvo día y noche con ustedes?
¿Recuerdan cuando ustedes eran pequeños y ella no podía dormir porque estaba todo el tiempo en alerta para poder estar allí si ustedes necesitaban algo?
¿Y ahora de todo eso sólo han quedado cinco imágenes?
¿La mayoría de ellas llenas de juicio, cuestionadoras, críticas?

Se deja de lado el haber recibido la vida en su plenitud por parte de la madre.

¿Qué queda de la madre?
¿Cuánta fuerza?
Ahora nosotros cambiamos esas imágenes.

Volvamos al tiempo previo a cualquier quiebre o separación, a los recuerdos felices, las imágenes felices y hagámosles un lugar en nuestro interior.

Nos permitimos vivir esa felicidad temprana: la sensación de protección, seguridad, cercanía, intimidad.

Traemos aquí cada momento en el cual estuvo allí con nosotros.

Con estas felices imágenes en nosotros nos animamos a dar un paso hacia nuestra madre.

Nos animamos a dar ese paso, un pequeño paso y mientras lo hacemos la miramos siempre a los ojos.

Entonces juntamos todas nuestras fuerzas y damos otro pequeño paso, y otro paso más, muy lentamente, siempre ella frente a nuestros ojos, hasta que caemos en sus brazos abiertos con alegría.

¡Finalmente estoy de vuelta en casa!
¡Querida mamá!
Gracias porque dentro de ti supe lo que era la vida y contigo descubrí lo que es el amor incondicional.

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Gracias por su visita.

EnPazyArmonia