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2 de agosto de 2018

ACABAR TUS PROYECTOS: LA CLAVE PARA NO FRUSTRARTE

No hace muchos años, cuando una empresa quería prescindir de los servicios de un trabajador, la estrategia más extendida consistía en despreciarlo abiertamente.

Este desprecio tomaba muchas formas, desde no encargarle nada de trabajo y provocar su aburrimiento y frustración hasta prohibir a sus compañeros que le dirigieran la palabra. Ante esta situación, el trabajador acababa abandonando la empresa por voluntad propia.

Hoy en día esta situación raramente ocurre, y en caso de que ocurra se puede denunciar porque es ilegal. El surgimiento de anglicismos como “mobing“ o directamente “acososon términos que nacen para defender la figura del trabajador ante cualquier tipo de abuso, ya sea físico o psicológico.

Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. A día de hoy existen maneras de frustar al trabajador dentro de la legalidad. El sistema que mejor resultados ofrece es impedir que el trabajador finalice ninguno de los proyectos o encargos que ha iniciado.

No hay nada más frustrante para una persona que ver su proyecto finalizado en manos ajenas. Esta manera de actuar de las empresas es perfectamente legal, aunque sea cuestionable desde el punto de vista ético y moral.

La empresa suministra un flujo constante de trabajo a la persona en cuestión (trabajador A), sin embargo antes de que finalice cada proyecto se lo entrega a otra persona (trabajador B) para que lo concluya. Cuando una empresa mantiene esta conducta en el tiempo consigue que la frustración del trabajador A aumente y decida abandonar la empresa por voluntad propia.

No todas las empresas que hacen esto buscan que el trabajador se vaya. Una pobre planificación o estructuración del trabajo puede originar una frustración no buscada en algunos trabajadores. Con el tiempo esta frustración se convertirá en desmotivación y afectará claramente a la productividad laboral.

Dejando de lado el ámbito empresarial, seguro que puedes realizar una analogía con tu propio estilo de vida. Si logras acabar tus proyectos, tendrás más fuerza para acometer otros nuevos.

Desde apuntarte a un cursillo de natación de 1 mes de duración hasta asistir a clases de inglés o pintura. Puedes empezar por algo de corta duración, busca algún curso que te interese que no dure más de 2 semanas.

Una vez que lo hayas finalizado notarás cómo tu motivación por hacer cosas nuevas aumenta y podrás buscar otros cursos o actividades que tengan un poco más de duración. Busca en Internet. Te sorprenderás de la cantidad de cursos gratuitos disponibles tanto para trabajadores como para desempleados. Yo mismo acabo de comenzar un curso de Recursos Humanos.

Si no estás acostumbrado a realizar muchas actividades fuera de la jornada laboral tómatelo con calma. Como comentábamos antes, más vale empezar 1 cosa y acabarla que empezar 3 y no acabar ninguna

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