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27 de junio de 2018

LOS INDIVIDUOS RELIGIOSOS SON MÁS AMABLES


Docenas de estudios que vinculaban ciertas características de la personalidad humana con la religiosidad han revelado que las personas religiosas son, en general, más amables y rectas, pero también menos extrovertidas y abiertas.

Según el autor de la investigación, estos resultados sugieren que la religión puede facilitar ciertos recursos a la sociedad, pero que otros escapan a su ámbito, como aquéllos que aportan los creativos, los rebeldes o los revolucionarios.

Ambas aportaciones han sido, sin embargo, siempre necesarias para el desarrollo y el mantenimiento de la sociedad

Un análisis reciente realizado por científicos de la Universidad de Louvain, especializado en la investigación de la personalidad y de la psicología religiosa, ha revelado que la religiosidad está relacionada generalmente con la amabilidad y con la rectitud.

Se realizó un análisis que consistió en combinar estadísticamente los resultados de docenas de estudios anteriores para sustraer de ellos ciertas tendencias de la personalidad.

En total, el investigador revisó 63 estudios realizados en todo el mundo, buscando en ellos el llamado Modelo de los cinco grandes.

Uno de los hallazgos análisis fue que, independientemente de la religión, de las áreas culturales y de los grupos sociales estudiados, las personas que más alto puntuaron en amabilidad fueron las mismas que señalaron ser más religiosas.

La amabilidad es considerada como el acto o el estado de comportamiento caritativo hacia otras personas.

En este aspecto, el estudio constató, sin embargo, importantes diferencias culturales. Así, reveló, por ejemplo, que los individuos más religiosos de Europa son menos amables que los más religiosos de América. Por otro lado, las personas europeas más religiosas tienen una mentalidad más cerrada que los europeos no religiosos.

En lo que se refiere a la rectitud, considerada ésta como conducta justa y severa, las puntuaciones obtenidas también revelaron que esta característica de la personalidad está más presente en los individuos religiosos.

El hecho de que exista una relación entre dos aspectos fundamentales de la personalidad humana y la religiosidad sugiere que la religión cumpliría con dos funciones claves.

La primera de ellas es la de propiciar el autocontrol, la necesidad de orden y la reducción de la incertidumbre, además de ayudar a la organización de la vida alrededor de un sentido y de unos objetivos. Estos elementos generan, en última instancia, una estabilidad personal.

Por otro lado, la religión parece propiciar también la preocupación por el bienestar de otras personas y por la armonía social.

Este aspecto de la religión potenciaría la calidad de las relaciones interpersonales, intercambios beneficiosos y amor y protección en las relaciones con los allegados.

El análisis reveló asimismo que existe una ausencia de relación entre la religiosidad y otras dos dimensiones de la personalidad establecidas por el Modelo de los cinco grandes: la extroversión y la apertura.

La religiosidad cubre ciertos aspectos de la personalidad humana, como la preocupación por la estabilidad social y personal y por la autotrascendencia moral.

Entre los recursos que la religión puede aportar a la sociedad y a los individuos están los ejemplos morales y las normas de comportamiento..

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