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12 de junio de 2018

¿CÓMO HACER FELICES A LOS EMPLEADOS?


Aunque lo fundamental es que un empleo supla las necesidades económicas de las personas, los aspectos relacionados con las emociones son esenciales para garantizar su permanencia en las empresas.

Los de la generación “Y” no quieren repetir la historia de sus padres, a quienes el trabajo los hizo sacrificar mucho tiempo con su familia. “Quieren tener una vida más balanceada en la que haya espacio para todo”.

Una investigación sobre lo que se busca actualmente en un trabajo logró establecer que aunque se sigue viendo que el dinero es la necesidad básica y la prioridad, quienes nacieron alrededor de la década de los 80 también esperan recibir de su empleo una compensación emocional.

“Dicha noción implica que a las personas se les puede compensar no solo con dinero o en especie, sino satisfaciendo diferentes necesidades, incluidas las emocionales”.

Según la investigación, la gente valora que no haya normas tan estrictas en el trabajo, por ejemplo un horario flexible de entrada y salida, la posibilidad de acogerse al teletrabajo, o la de vestir de manera informal. “Todos estos aspectos dejan en manos del empleado la responsabilidad de responder por la empresa, de la forma adecuada cuando le sea requerido”.

Así, el salario emocional sería el que trata de brindar a los empleados beneficios no monetarios, que les hagan sentirse cómodos y creen un valor adicional. Cosas que los hagan apegarse a su empresa y que la hacen diferente de las demás, como servicios concretos o dotaciones materiales.

Dentro del salario emocional es fundamental la familia y hay que ofrecer a los empleados múltiples actividades que involucren a cónyuges e hijos en la vida empresarial. Es importante que los familiares del empleado conozcan de cerca la compañía.

Las empresas saben que en la actualidad hay que crear organizaciones en las que los profesionales puedan utilizar y desarrollar sus capacidades, en las que el talento no sea sistemáticamente desaprovechado ante la indiferencia de todos.

El compromiso es el resultado de la alta calidad en la relación y conexión del empleado con la compañía.

Se debe asegurar un adecuado balance de vida personal y laboral, mantener una buena comunicación, apoyar las metas personales y aspiraciones de los empleados.

Pero ¿para qué le sirve a las empresas brindar un salario emocional?

La respuesta es sencilla, este sueldo comprende todas las razones que hacen que alguien trabaje contento, a gusto y con compromiso más allá del dinero, algo que repercute en la productividad.

La gente que se siente apreciada posee una actitud positiva, mayor confianza en sí misma y habilidad por contribuir y colaborar. Los que poseen la suficiente autoestima, son potencialmente los mejores empleados.

Si se logra satisfacer de este modo a los empleados, crearemos un entorno vital, agradable, motivador y enérgico para triunfar y destacar en el mercado. Si incorporamos el reconocimiento como base de la cultura de empresa, se asegurara un clima laboral positivo y productivo.

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