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11 de septiembre de 2017

OPTIMISMO

Estar en el lugar indicado no es siempre suficiente.


El saludo de un indígena maya era: 'In lake'ch', que significa 'yo soy otro tú', o 'tú y yo somos uno, todos somos uno'. A este hermoso saludo el otro contestaba: 'Hala ken'. Algo así como 'tú eres otro yo'.

Este saludo refleja la misma comprensión unitaria de muchos orientales y de los místicos que no ven separación.

Según esta visión todos somos lo mismo, somos uno en distintos cuerpos y distintos procesos. Lo que le hago al otro me lo hago a mí mismo, sea que lo odie o lo ame, lo atraiga o lo rechace. Cada ser es una chispa de la divinidad, somos hermanos como hijos del mismo Dios Padre y Madre. Sentirte uno con todos, derriba los muros de la intolerancia y te pone en un estado de gracia: amas con amorosa compasión. Ya no puedes juzgar con ligereza, entiendes a todos y al que falla lo ves como un ser inconsciente.

Cuando inviertes tu energía en culpar, juzgar o acusar, el ego está de protagonista, que es lo que le gusta. Nunca ganas nada con el juicio o la culpa, pero sí pierdes lo más valioso: tu paz interior.

Necesitas serenarte, buscar el equilibrio y entender que cada persona vive su propio proceso.

La compasión te da ojos de misericordia para ver los vacíos de los demás y entender sus carencias afectivas. Siente a Dios en tu interior, apela a lo mejor de ti y busca lo que une, no lo que enfrenta. Todos andamos en distintos niveles de inconsciencia y tu papel no es el de actuar como juez. Cuanta razón tuvo Jesús cuando dijo en su hermoso Sermón del monte: no juzgues y no serás juzgado. Invierte tu energía en comprender y ayudar, en ser flexible y tolerante, en perdonar de corazón.

El río de los conflictos cambia su curso cuando decides no culpar a los demás en cuanto a tus relaciones. En lugar de culparlos eliges examinar tu propia conducta y hacer cambios en tu interior.

Al mismo tiempo decides ponerte en su lugar para poder entender por qué actúan de determinada manera. Es una sabia elección que borra los juicios despiadados y te permite crecer en compasión.

Culpando no solo no arreglas nada, sino que te envenenas y echas leña en la hoguera de la intolerancia. La vida ya te habrá demostrado que cuando tú haces cambios positivos todo se transforma. Aunque suene extraño, cada persona hace lo mejor que puede con sus dones y sus limitantes. Tu papel no es erigirte en juez de los otros, es comprender, perdonar y, en casos graves, poner límites.

Toma hoy tres buenas decisiones por la paz de tu alma y la armonía en tu hogar y tu trabajo:

1. Me comprometo a no hablar más de problemas, solo de aprendizajes y pruebas necesarias.
2. Me comprometo a buscar soluciones, no a buscar culpables.
3. Me comprometo a ser compasivo y no juzgar. Sé fiel en tu propósito y estarás en la cumbre respirando aire fresco.

Cultiva un optimismo realista y no escuches los presagios negativos de los pesimistas.

En 1839, el doctor francés Alfred Velpeau afirmó tajantemente: "eliminar el dolor en las operaciones es una quimera. Es absurdo continuar investigando por ese camino. El bisturí y el dolor siempre estarán asociados".

Este desacertado anuncio lo hizo el doctor Velpeau siete años antes del uso de la anestesia. Y ya que hablamos de medicina, es bueno recordar un augurio pesimista sobre el estetoscopio: 'más que un aparato médico parece un juguete y auscultar la caja torácica es una extravagancia y una aberración'. Este comentario fue publicado en 1825, en revista The Quaterly Review en los Estados Unidos.

Afortunadamente, la fe de los optimistas y los creativos es más poderosa que las dudas de los escépticos.

Dios te da coraje para incursionar en otros campos y liberar tu espíritu de aventura. Ese que te llenaba de energía siendo niño cuando te encantaba explorar y arriesgar. ¿Cuándo te instalaste? ¿Dónde se perdió tu atrevimiento? ¿Quieres seguir atado a lo de siempre? El mundo evoluciona y tú no te puedes quedar con lo moldes de antaño como si la vida fuera un museo. En un mundo de constantes mutaciones también cambian la manera de amar y de vivir. Hazle un conjuro a la rutina, amplía tus horizontes y sé rico en flexibilidad y muy pobre en rigidez. No te pierdas lo mejor de la vida esclavo del qué dirán o anclado en ideas caducas y posturas trasnochadas. No negocies tus valores, pero ábrete al cambio y a lo nuevo con la osadía de la infancia.

Hoy, gracias a la divulgación de la ley de atracción millones de personas están descubriendo el formidable poder de su mente y sus emociones. La mente es como un imán y atraes lo que piensas y sientes.

Si todo el día piensas en problemas y hablas de problemas, te llegan más problemas. Si piensas en la prosperidad eso es lo que atraes, porque lo semejante atrae a lo semejante. Con cada pensamiento atraes pensamientos afines y creas tu realidad. Un buen ejemplo es este: piensas mucho en algo que te agrada y terminas viviéndolo o disfrutándolo. Te crees infeliz y la ley de atracción trae más pensamientos de desgracia y amargura.

Sin embargo, no siempre atraes todo lo que deseas. Por eso, ilumina la ley de atracción con el mundo espiritual y acepta que a tu vida solo llega lo que está alineado con la misión que viniste a cumplir.

Sé optimista y aplica la ley de atracción con estos pasos sencillos que piden práctica constante:
1. Pensamiento positivo persistente.
2. Desea ardientemente, con vehemencia.
3. Visualiza lo que deseas con imágenes mentales.
4. Agradece por adelantado con una fe sin titubeos.

5. Acepta que atraes lo que te conviene, no lo que pides.

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