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11 de junio de 2017

EL DIOS DE EINSTEIN Y DE SPINOZA

Se ha dicho que Einstein era ateo. A su llegada a EE.UU, el cardenal de Boston señalaba que la teoría de la relatividad “encubría la espectral aparición del ateísmo”. Esa declaración motivo a un rabino a escribir un telegrama al genio:”¿Cree Usted en Dios?”.

Einstein respondió concisamente: “Creo en el Dios de Spinoza, que se nos revela en la armonía que rige a todos los seres del mundo, no en el Dios que se implica en los destinos y acciones de los hombres”. Por supuesto que tal postura no la comparten las religiones tradicionales, pero buena cantidad de teólogos viene asumiéndola.

En otra ocasión dijo Einstein “Dios no juega a los dados con el cosmos”. Luego agregaría “Dios es sutil, pero no malicioso”. En algún otro momento dijo exasperado: “Basta de decir qué hace Dios y qué no hace”.

Pero ¿cuál es el Dios de Spinoza, filósofo portugués que vivió en el siglo de 1600? Aquí un extracto de su creencia muy original Dios hubiera dicho “deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho. Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.

Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes todo lo que he hecho para ti Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa Mi casa está en las montañas, en los bosques, en los ríos, en los lagos, en las playas.

Ahí es donde vivo y en donde expreso mi amor por ti Deja ya de culparme de tu vida miserable. Yo nunca dije que había algo mal en ti, o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera mala El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor.

No me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer. Deja ya de leer supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no me puedes leer en un paisaje, en la mirada de un amigo, en los ojos de tu hijito, no me encontrarás en ningún libro. Confía en mí y deja de pedirme.

¿Me vas a decir a mí cómo hacer mi trabajo? Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni te castigo. Yo soy puro amor Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar…¿Cómo puedo castigarte si yo te hice como eres?. ¿Crees que yo construiría un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal eternamente?

¿Qué clase de Dios puede hacer ese? No creas en las artimañas para controlarte, para manipularte, que solo crean culpa en ti. Respeta y ama a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas
Deja de alabarme.

¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?. ¿Te sientes agradecido?. Demuéstralo cuidando de ti y de tu prójimo y de la naturaleza que te he puesto… Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan Deja de complicarte las cosas y repetir como perico las cosas que te han dicho de mí


Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué más milagros?. ¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás, búscame, dentro,..ahí estoy, latiendo en ti” Bueno, por mi parte, debo decir que las declaraciones de Spinoza debieran haberle causado mucha dificultad en expresarla, teniendo en cuenta el contexto histórico en el cual le tocó vivir ( 1600). Ya saben que hacían con aquellos que no cuidaban de los dogmas.

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