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7 de mayo de 2017

RECOMENDACIONES PARA PRESENETAR UN EXAMEN TIPO TEST

La gran mayoría de las personas hacemos un repaso completo de todas las respuestas antes de entregar un examen tipo test.

Durante este repaso suelen surgir dudas que no nos habíamos planteado al dar la primera respuesta.

En ese momento nos enfrentamos a la difícil elección de dejar la respuesta tal y como está o de arriesgarnos y hacer un cambio de última hora.

Seguro que esta situación te resulta familiar. Creo que existe una ley no escrita que todos hemos oído alguna vez: ante la duda es mejor no cambiar la respuesta y mantener nuestra primera elección.

Sin embargo recientes investigaciones afirman que cuando seguimos esta estrategia aumentan las probabilidades de fallar la respuesta. Es decir, si cambiamos la pregunta en el último momento tendremos más probabilidades de acabar acertándola.

No hace falta decir que esta estrategia sólo se cumplirá para aquellas preguntas que nos han hecho dudar durante el segundo repaso. No es cuestión de hacer también cambios de última hora en las preguntas que sabemos con seguridad desde el principio.

La investigación que ha sacado a la luz estos datos es bastante sencilla. Durante 70 años se han analizado los exámenes de estudiantes de 33 carreras distintas. Los resultados mostraron que las puntuaciones medias de cada carrera aumentaban cuando se cambiaban las respuestas en el último momento. Es decir, la probabilidad de hacer un cambio de mal a bien era siempre superior a la probabilidad de hacer un cambio de bien a mal.

Y sin embargo…

Como decía antes todos conocemos la regla no escrita de ante la duda es mejor no cambiar la respuesta. ¿Porqué seguimos pensando esto a pesar de que la evidencia demuestra que cambiar la respuesta es mejor?

Existen 2 explicaciones para este fenómeno:
1. Cambiar una respuesta y fallarla conduce a mayores pensamientos autorecriminatorios posteriores. Es decir, cuando cambiamos una respuesta y la fallamos mantenemos este recuerdo en nuestra mente mucho más tiempo que si la cambiamos y acertamos. Como consecuencia nos quedamos con la sensación (ilusoria) de que es más frecuente cambiar y fallar que cambiar y acertar.

2. Según la Falacia del primer instinto, a la hora de hacer un test anticipamos el arrepentimiento que sufriremos si cambiamos una pregunta y fallamos. Por esta razón se despierta en nosotros una especie de mecanismo de defensa que nos hace mantener nuestra primera respuesta con el fin de evitarnos un posible sufrimiento posterior.

Los resultados de las investigaciones son medias probabilísticas. Siempre habrá excepciones que confirmen la regla.


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