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25 de abril de 2017

EL MÉTODO KIVA ESTÁ ACABANDO EL BULLYING EN FINLANDIA

Los expertos señalan que este tipo de acoso existe en todas las sociedades humanas, y han pedido a las escuelas que acepten el problema para poder estudiar e implementar medidas dirigidas a prevenirlo allí donde puede aparecer y hacerlo desaparecer allí donde existe.

Finlandia es un país que destina grandes recursos a la educación, al ser considerada esta última un asunto de Estado de gran relevancia. En los últimos años el país nórdico se ha propuesto acabar con el acoso escolar y mejorar el sistema educativo en sus distintas vertientes.
                         
Reflejo de ello es que Finlandia ha conseguido en los últimos años el digno primer puesto en educación superior, educación primaria y formación en el Índice de Competitividad Global (ICG) gracias a la importancia que se le da a la educación en los últimos tiempos. Todas las medidas destinadas a la educación han contribuido a crear una potente fuerza laboral con las competencias adecuadas para adaptarse a un contexto socioeconómico en constante cambio y que ha causado altos niveles de desarrollo tecnológico.
                         
Finlandia es actualmente una de las naciones más creativas e innovadoras de la U.E. y del mundo, posicionándose en el segundo puesto en el ranking, (el primer puesto lo ostenta Suiza). En el momento en que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) elaboró el informe PISA, el país nórdico consiguió los primeros puestos en educación.
                         
No obstante, el sistema educativo finlandés no es perfecto: Finlandia también sufre la nefasta epidemia del acoso escolar. ¿Con qué herramienta solucionan el bullying en Finlandia? Pues con el programa KiVa.
                         
El término KiVa surge de la unión de las palabras “Kiusaamista Vastaan” (que en finlandés traduce: contra el acoso escolar).
                         
Gracias a esta propuesta, Finlandia está consiguiendo erradicar el acoso escolar. Este método es aplicado en el 90% de las escuelas de educación básica, y su éxito es tal que se ha convertido en una herramienta imprescindible a la hora de valorar y escoger cualquier centro del sistema educativo finlandés, tanto para trabajar, en el caso de los profesores, como para estudiar, en el caso de los alumnos.
                         
El método utilizado en el programa KiVa consiste en no centrarse en la dialéctica de la confrontación entre víctima y acosador (ni tratar a la víctima para que sea más extrovertida ni intentar cambiar al acosador para que desarrolle empatía) sino que se basa en la actuación sobre los alumnos testigos que se ríen de tal situación.
                         
En muchos casos, estos espectadores interiorizan que lo que pasa es normal, incluso divertido, aunque tengan una opinión subyacente diferente. Lo que se pretende hacer a través del método es influir en dichos espectadores para que no participen indirectamente en el acoso. Si esto se consigue, el acosador, que necesita de reconocimiento para proseguir con el bullying, deja de acosar a causa de que no le aporta ningún beneficio.
                         
En resumen, el programa se centra en intentar que los espectadores no les rían las gracias a los jóvenes que son la parte agresora en el acoso. Sencillo, pero eficaz.
                         
El programa KiVa fue creado por la Universidad de Turku, Finlandia, con financiación del Ministerio de Educación y Cultura del país; “El proyecto comenzó a introducirse de forma aleatoria en los colegios finlandeses”, explica Christina Salmivalli, profesora de Psicología y una de las inventoras del programa.
                         
Años después de su implementación inicial se realizó un estudio (uno de los mayores del país, por cierto) para verificar la evolución del programa y la incidencia que éste tenía en los alumnos. Los resultados fueron asombrosos: el programa KiVa había disminuido todos los tipos de acoso en los institutos y colegios. El cerco al bullying había empezado a funcionar. De hecho, el acoso escolar desapareció en el 80% de los centros escolares. Cifras espectaculares que, lógicamente, han despertado el interés de la comunidad educativa internacional.
                         
Tal es su efectividad que al cabo de un año en funcionamiento, los investigadores se percataron que el número de niños y adolescentes que padecían acoso escolar habían disminuido un 41%. Pero el método no sólo resolvió el problema sino que el programa también potenció el confort de los alumnos y la motivación de estos a la hora de estudiar, disparándose así las buenas calificaciones.
                         
Cifras oficiales del gobierno finlandés, reportan que un 98 por ciento de los 1.000 colegios que colaboraron en el programa en 2009 creyeron que la vida escolar había mejorado significativamente durante el primer año en el que se comenzó a aplicar el método KiVa, algo que confirman numerosos estudios.
                         
Es tal el éxito del programa que el método KiVa recibió en 2009 el Premio Europeo de Prevención del Crimen en 2009.
                         
Una de las mejores maneras de entender el potencial de este programa contra el acoso es a través de un ejemplo. En la escuela Karamzin tenían un problema grave de acoso escolar, por lo que el programa KiVa se puso en marcha en la escuela en el año 2008 y durante el primer año de implementación, el bullying se redujo en un 60%.
                         
En el programa KiVa los estudiantes son instruidos en unas 20 clases a los 7, 10 y 13 años (edades clave en el desarrollo del menor) para identificar las diferentes formas de bullying. De este modo ya son concientizados desde pequeños.
                         
Hay diez temarios y trabajos que se realizan a lo largo del curso y en donde se enseñan valores morales como la empatía y el respeto por los demás. Se utilizan gran cantidad de recursos: charlas, videojuegos, manuales para el profesorado, vigilancia en el recreo, largometrajes e incluso un buzón virtual para denunciar si son testigos o víctimas de acoso escolar.
                         
En toda escuela el director elige un equipo KiVa integrado por tres adultos que detectan e investigan los casos de acoso escolar.
                         
Primero determinan si el acoso es puntual o continuado. Después hablan con la víctima para tranquilizarla. Posteriormente hablan con los acosadores para sensibilizarlos y con los testigos, que son la piedra angular del programa, de esta forma se consigue reducir el acoso escolar.
                         
Este drástico cambio en una serie de escuelas finesas puede dar una idea de los cambios cualitativos a nivel social que este tipo de programas podrían tener, no solo en las escuelas, sino en los diferentes entornos de personas adultas educadas mediante estos métodos.
                         
Si desde las etapas más tempranas somos educados para no apoyar pasivamente actos de violencia de este tipo, es concebible que la mentalidad de los adultos también cambie en muchos sentidos. Solo el tiempo dirá si este tipo de cambios culturales repentinos llegan a darse. Las repercusiones del programa KiVa pueden ir mucho más allá de la lucha contra el bullying, pueden ser la semilla para una sociedad más justa, solidaria y cohesionada.

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