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23 de marzo de 2017

VENTAJAS Y LAS DESVENTAJAS DE LAS MAMÁS MODERNAS

Ser madre en estos días es un reto. Maneje las circunstancias para dar la mejor crianza a sus hijos.

Lo que hay que tener en cuenta
Madres informadas
Las madres de hoy poseen mucha información y conocimiento sobre el desarrollo infantil y juvenil, porque cuentan con fuentes de ayuda que antes no tenían. Tienen un afán por buscar respuestas y soluciones para enfrentar exitosamente su gran desafío de ser mamás.

Relaciones más cercanas
La relación madre-hijo se caracteriza por una comunicación más abierta y estrecha. Son más afectuosas y usan un lenguaje amoroso y cálido. Recurren a la negociación basada en el respeto por las expectativas y características de los niños, para inculcar hábitos y comportamientos.

Mayor dedicación
Las madres, con sus múltiples ocupaciones, se esfuerzan por aprovechar bien el tiempo y buscan muchas alternativas para invertirlo de manera óptima en sus hijos. Quieren gozarse la crianza, disfrutar y compartir con ellos buenos momentos.

Querer hacerlo bien
Son conscientes de la importancia de su rol en términos de establecer un vínculo estrecho. Se preocupan por el bienestar emocional, académico y físico de sus hijos. También de que sean felices, equilibrados, exitosos y personas con valores. Motivan y apoyan a sus hijos.

Evite llegar a estos extremos

Desconfían de sus capacidades
Por tanta información, se cuestionan constantemente y sienten inseguridad sobre la manera como están educando a sus hijos. Con frecuencia, en la práctica, los buenos deseos de hacer lo mejor para sus hijos se traducen en duda acerca de lo que deben hacer frente a cada situación.

Se pierde autoridad en la amistad
Una relación tan cercana tiene el riesgo de debilitar la autoridad. No quieren que las relaciones con sus hijos se vulneren y, en ese proceso, le dan prioridad a ser amigos más que hacerse cargo como padres que deben dar guía y orientación.

El tiempo no alcanza
Algunas sienten que el tiempo no alcanza para cumplir la doble labor dentro y fuera de casa; y el reducido momento que comparten con sus hijos lo usan más para regañar que para afianzar la relación. Comprenden que educar es un proceso que toma tiempo, del que ellas muchas veces no disponen.

Ansiedad por la perfección
La intención suele convertirse en un anhelo por ser madres perfectas y no siempre todo sale como esperan. A pesar del esfuerzo, los niños parecen tener dificultades de comportamiento en el colegio y en su relación con otros. Las mamás se llenan de culpas, y sienten miedo.


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