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9 de marzo de 2017

GENERALMENTE ASOCIAMOS LAS EXPRESIONES DE ENFADO CON EL SEXO MASCULINO.

Varios estudios han demostrado que tendemos a asociar las caras enfadadas con el sexo masculino y las caras felices con el sexo femenino.

Estudio 1
A una serie de sujetos se les mostraron fotografías retocadas por ordenador para mostrar rostros andróginos (rostros en los cuales es difícil identificar el sexo) con distintas expresiones emocionales. Algunos de estos rostros mostraban expresiones de enfado con las cejas caídas y los labios apretados. Otros rostros mostraban expresiones de alegría a través de sonrisas y cejas en alto.
La función de los sujetos consistía únicamente en identificar cuál era el sexo de las personas de las fotografías. Los resultados mostraron que los rostros andróginos con expresiones de enfado eran más frecuentemente identificados como hombres. Por el contrario los rostros felices tendían a ser identificados como mujeres.

Estudio 2
En otro estudio similar se mostraron fotografías de hombres y mujeres con distintas emociones. A diferencia del estudio anterior, aquí el sexo de las fotografías era fácilmente identificable, se trataba de imágenes de hombres y mujeres sin ninguna alteración.
Los investigadores trataron de averiguar la rapidez con la que los sujetos identificaban el sexo dependiendo de la expresión emocional. Los resultados mostraron que todos los sujetos identificaban de forma más rápida los rostros masculinos enfadados.

Tradicionalmente hemos asociado las facciones masculinas con frentes amplias y mandíbulas prominentes. Por el contrario los rostros femeninos tienden a ser redondeados y a tener los ojos más grandes. La asociación de ambos sexos con estos rasgos sigue teniendo vigencia a día de hoy y todos de alguna manera los llevamos implícitos en nuestro inconsciente.

Sin embargo, según estos estudios las facciones de la cara no es lo único que nos aporta información sobre el sexo de la persona que tenemos enfrente. Las expresiones emocionales también son una fuente de datos importante que nos ayuda a identificar el rostro de las personas cuando las observamos de forma breve.

Siempre que leo uno de estos estudios me gusta encontrarle el sentido evolutivo a los resultados. Creo que el hecho de asociar los rostros masculinos con las expresiones de enfado supone una ventaja para nuestra supervivencia, porque son los hombres los que libran las batallas de guerra.

Hemos incorporado este sesgo dentro de nuestro sistema perceptivo para asociar rápidamente las expresiones de enfado con el sexo masculino.

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