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15 de enero de 2017

A UN NIÑO NO HAY QUE DARLE O RESOLVERLE TODO


Es tentador caer en la trampa de lo fácil y no percatarse de que casi siempre te hace la vida más difícil.

No es casual que la mayoría de los triunfadores hayan ganado temple, disciplina y pasión superando crisis o problemas.

Son la necesidad y la dificultad las que nos dan resiliencia y nos educan para dar lo mejor con coraje y disciplina.

A un niño no hay que darle o resolverle todo porque se enseña a lo cómodo, a recostarse y a depender de otros.

Cuando hay valores y pasión, los caminos se van despejando.


Detrás de los triunfos siempre hay esfuerzo y dedicación.

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