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11 de diciembre de 2016

EL ALCE EXTRAÑO GIGANTE DEL BOSQUE


“EL ASPECTO del alce es singularmente grotesco y poco elegante. ¿Por qué tiene
que ser tan alto por delante? ¿Para qué una cabeza tan alargada?”

Este gigante del bosque tiene largas patas que lo hacen ver poco elegante. Sin
embargo, con ellas es capaz de ahuyentar a toda una manada de lobos. Los alces
aprenden a nadar a los pocos días de nacer, y a algunos se les ha visto nadando
por varios kilómetros y sumergiéndose a una profundidad de casi 6 metros
para alimentarse de plantas acuáticas.

Con sus ojos, que pueden mirar casi directamente hacia atrás, el alce puede
detectar movimiento a sus espaldas sin tener que volver la cabeza. Su nariz es
otra práctica herramienta.
Los expertos opinan que la gran separación entre los orificios nasales le da la singular capacidad de determinar con precisión de donde proceden los olores. Sus orejas también son muy útiles: giran en todas las direcciones y pueden percibir los sonidos que emiten otros alces incluso a t res kilómetros (dos millas) de distancia.

Las crías, a las que un escritor describe como “exageradamente lindas”, suelen
ser curiosas y despreocupadas. Sus madres las protegen con celo y ternura, y atacan a cualquier depredador que se acerque, como lobos, osos e incluso seres
humanos. Ahora bien, cuando el pequeño tiene alrededor de un año y la madre queda preñada de nuevo, esta lo aleja bruscamente para que se vaya independizando.

Si el alce se alimenta exclusivamente de plantas, ¿cómo sobrevive a los fríos
inviernos? En parte, aumentando el consumo de forraje en los meses más cálidos.
Llega a ingerir más de 20 kilos de vegetación al día, sea que esta crezca
a 3 metros del suelo o debajo del agua. Gracias a su estómago dividido en
cuatro cavidades, le saca el máximo provecho al alimento, pues durante la digestión extrae los nutrientes necesarios y acumula grasa. Ahora bien, la falta de alimento no es el único peligro que presenta el invierno.

El frío intenso y la espesa nieve también ponen a prueba la resistencia del
alce. En esta estación, el animal reduce su actividad y economiza movimientos
para retener el calor bajo su eficaz abrigo de piel. Y si escapar del ataque de los lobos en la nieve ya le es difícil, más difícil aún le resulta protegerse de los cazadores y los automovilistas.

A los alces les encanta la sal que se echa en las carreteras para derretir la
nieve, la cual les aporta nutrientes en gran cantidad. Pero como tienen el pelaje
oscuro y suelen cruzar las carreteras después del atardecer, muchos conductores
no los ven a tiempo y chocan con ellos.

Este tipo de accidentes ha ocasionado la muerte tanto de alces como de personas.
Se ha observado a algunos alces embistiendo juguetonamente las olas del
mar y bañándose felices en fuentes termales.

El macho y la hembra se muestran ternura durante el apareamiento, y existe
una lealtad de la madre hacia su cría que resulta encantadora. Por otro lado,
las crías que son adoptadas por personas han llegado a ver a su cuidador como si
fuera su madre.

Este extraño animal de cara poco agraciada puede ser inteligente, cariñoso
y leal hasta el extremo.

A modo de advertencia: el alce es un animal sumamente fuerte. Si llega a encontrar uno en su medio natural, obsérvelo con respeto y mantenga las distancias, sobre todo si hay crías cerca. Tenga la seguridad de que, aun contemplándolo desde lejos, quedará fascinado por este extraño gigante del bosque. 

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