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6 de octubre de 2016

NO AYUDES SI NO TE LO PIDEN


Asimila y graba esto en tu mente: Ayuda no solicitada es ayuda desperdiciada.

Silencia la engañosa voz del pesar y no le ayudes a otra persona mientras ella no lo pida.

Ojo, antes de ayudar ten en cuenta otras claves, sin las cuales harás daño creyendo que haces el bien.

1. Solo ayudas de verdad cuando haces por alguien lo que él realmente no puede hacer.
2. Tu ayuda no debe ser para que el otro se recueste y cree una dependencia contigo.
3. Ayuda si tienes con qué hacerlo y sabes cómo hacerlo. Dar es un arte y pide sabiduría.
4. Ayuda si moralmente te corresponde, por lo mismo, no debes cargar las cruces de los demás.
5. Es dañino interferir en el aprendizaje del otro que necesita sufrir para poder despertar y cambiar.

La adversidad es una gran amiga; no la mires como un obstáculo, sino como una maestra.

Te deja valiosas lecciones si, en lugar de renegar, la afrontas con fe, entusiasmo y coraje.

Por eso fallan aquellos padres que pretenden evitarles a sus hijos todas las dificultades.

De algún modo la vida se las pondrá para que se fortalezcan y muestren de qué con capaces.

Lo que deben enseñarnos desde pequeños es a perseverar, a ser pacientes y a no rendirnos.

En lugar de llevar a sus hijos sobre sus hombros, los padres deben enseñarles a ser fuertes y animosos.

La adversidad nos pule, nos confronta y es como el ejercicio para los músculos, les da firmeza.

Mira bien y verás que lo que eres se lo debes, no a lo fácil, sino a lo difícil, a lo adverso.



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