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21 de octubre de 2016

ELIGE EL SOMBRERO MÁS APROPIADO Y DALE UNA PERSPECTIVA FAVORABLE A TU VIDA.



Cada día tú eliges qué “sombrero” te pones, que traje vas a vestir y qué se dibuja en tu cara, una sonrisa o una mueca de angustia.

Somos nosotros mismos los que elegimos de qué color va a ser nuestro día, qué sombrero nos vamos a poner y cómo va a condicionar todo lo que nos ocurra. Algunos dicen que nos podemos levantar con “el pie izquierdo”, otros con el “sombrero negro”.

Edward de Bono es un reconocido psicólogo que planteó una herramienta de comunicación llamada “los seis sombreros para pensar”, la cual está enfocada en la división del pensamiento por colores con la idea de desarrollar el pensamiento lateral, muy útil para la resolución de problemas y la toma de decisiones tanto individuales como grupales.

El pensamiento lateral que caracteriza a Bono apuesta por tomar una perspectiva imaginativa y creativa. Mediante provocaciones del pensamiento se puede desviar la perspectiva y adoptar nuevos patrones de comportamiento. Si lo pones en contínua práctica tu pensamiento será mas flexible y podrás “cambiar de sombrero” cada vez más fácilmente para adaptarte a las situaciones.

Esta herramienta ha sido sobre todo utilizada en temas como negocios, ideas creativas o desarrollo del pensamiento inventivo, entre otros.

Observando esta teoría, considero que podemos ir más allá equiparando la idea de los sombreros con nosotros mismos, y aplicándola a todos los ámbitos de nuestra vida, al día a día, al estar cotidiano. Cuando pasemos por circunstancias poco agradables, nos enfrentemos a un problema, todo se nos vuelva del revés o simplemente al levantarnos cada mañana, hemos de colocarnos el sombrero que más nos ayude, el que nos transmita los pasos que dar y nos marque una sonrisa.

Puede que el sombrero que elijamos coincida con los señalados por Bono, o quizá pintemos un nuevo matiz, rosa, naranja, marrón, púrpura, granate o añil. Cada uno con un significado que determinará cómo estaremos.

Elige un sombrero que vaya acompañado de una sonrisa que te permita ver lo positivo, ver el mundo desde la perspectiva más clara al tiempo que agradable, con el que puedas sentir a flor de piel, pero también con el puedas observar y ser práctico. Elige ponerte el mejor sombrero, cámbialo cuando la situación lo requiera, pero no olvides que el que más tiempo tengas en la cabeza será el que te defina y condicione tu vida.


¿Qué sombreros definió Bono?
Bono distingue seis sombreros: blanco, rojo, negro, amarillo, verde y azul. Cada vez que uno se posa en nuestra cabeza cambiamos nuestra perspectiva, nuestras sensaciones y nuestra actitud. Lo que nos pasa cuando nos ponemos estos sombreros es lo siguiente:

Sombrero Blanco: Vemos los hechos puros y reales. Somos neutrales y objetivos, no somos capaces de hacer interpretación propia ni subjetiva.

Sombrero Rojo: Nos permite más que ver, sentir. Somos emocionales e intuitivos. Con este sombrero podemos inspeccionar nuestros propios sentimientos y los de los demás. No es posible justificar con la lógica los sentimientos.

Sombrero Negro: Vemos todo lo que puede salir mal y por qué no puede funcionar. Somos negativos. Nos permite hacer un intento objetivo de poner de cara los elementos negativos y hacernos preguntas negativas. Podemos confrontar más fácilmente pasado y futuro. Si eres capaz de ponerte este sombrero, serás capaz de ponerte el amarillo también.

Sombrero Amarillo: Vemos los elementos constructivos de la realidad y las oportunidades. Somos positivos. Nos permite hacer un intento objetivo de poner de cara los elementos positivos. Podemos analizar la realidad desde un aspecto lógico y práctico hasta un aspecto esperanzador de visiones y sueños. Con este sombrero somos más constructivos y podemos hacer que las cosas sucedan.

Sombrero Verde: Vemos la realidad de forma creativa. Somos imaginativos, provocativos y estamos en continuo movimiento. Nos permite buscar todas las alternativas posibles e ir más allá de lo conocido y satisfactorio, apostamos por descubrir. Con este sombrero reemplazamos el juicio por la idea de explorar y descubrir provocaciones y nuevas alternativas.

Sombrero Azul: Vemos de manera organizada nuestro pensamiento y la realidad. Somos capaces de controlar y gestionar el pensamiento. Este sombrero llama a los otros, define los temas a los que ha de dirigirse el pensamiento. Con este sombrero llegaremos a las conclusiones y determinaremos la acción a desarrollar. Este sombrero suele usarse al final de un recorrido para dar paso a la acción final.

Todos los sombreros son susceptibles de uso según en qué ocasión. A veces hay que usar un poco todos los sombreros para al fin ponernos el azul y saber cómo actuar. Otras veces deberemos mantener un mismo sombrero para definir la actitud con que nos tomamos la vida o afrontamos una situación.

Decide bien qué sombreros escoges, cuál quieres llevar más tiempo en la cabeza. Hay sombreros más útiles y serviciales que otros, hay sombreros que nos hacen más felices y hay sombreros que nos pueden angustiar.


¿Qué sombrero te vas a poner? ¿Cuál es el sombrero que más utilizas? ¿Has inventado tu propio sombrero?

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