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14 de octubre de 2016

EL CONTACTO CON LA NATURALEZA NOS RELAJA Y DESCANSA MAS QUE CUALQUIER OTRA COSA


Muchas veces cuando estamos trabajando o estudiando nos sentimos saturados y nos tomamos un pequeño descanso. Durante este descanso podemos dar vueltas por nuestra casa, caminar por la calle para evadirnos o bajar al parque de enfrente. Un estudio ha demostrado que el escenario que escojamos juega un papel muy importante para seguir teniendo la memoria en perfectas condiciones cuando volvamos a la tarea después del descanso.

Para comprobar hasta qué punto caminar por la naturaleza ayuda a mejorar la memoria, se realizó un experimento. Un grupo de voluntarios realizó una tarea repetitiva consistente en memorizar números durante 35 minutos.

A continuación se tomaron un descanso y formaron 2 grupos.
El grupo 1 bajaría a pasear por la calle durante su tiempo de descanso.
El grupo 2 haría lo mismo en una arboleda cercana.

Cuando terminó el descanso todos los participantes volvieron a realizar la tarea consistente en memorizar números. Los resultados mostraron que los integrantes del grupo 2 (los que habían paseado por la arboleda) cometieron un 20% menos de errores que el grupo que había paseado por la calle durante el descanso.

Si no tienes ninguna zona natural cerca de tu casa no te preocupes. Un estudio paralelo obtuvo conclusiones similares mostrando únicamente fotografías (de calles transitadas o de bosques) durante el tiempo de descanso.

¿Porqué ocurre esto?
La naturaleza nos relaja. Esto no es ninguna novedad. La explicación científica que subyace a este hecho consiste en que nuestra atención se divide de 2 formas:

Atención involuntaria
Es un tipo de atención sobre el que no tenemos control y está directamente relacionada con nuestra supervivencia. Se activa cuando estamos en la calle y vemos a un autobús acercarse.

Atención dirigida
Sirve para tomar una decisión de actuación sobre nuestra atención involuntaria. Además del autobús también tenemos que tener en cuenta el resto de tráfico, los peatones y los semáforos. La atención dirigida nos ayuda a tomar una decisión rápida frente a tantos estímulos.

Cuando paseamos por la calle nuestra mente no termina de descansar y mantiene activados los dos tipos de atención de manera constante.

Por el contrario cuando paseamos por un ambiente natural tan sólo utilizamos la atención involuntaria. La naturaleza tiene menos peligros para nuestra supervivencia y podemos desconectar momentaneamente la atención dirigida. Puedes dejar la mente en blanco e ir caminando por el campo, bosque o montaña sin hacer prácticamente uso de tu atención dirigida.

La consecuencia de todo esto es clara. Utilizar los dos tipos de atención durante nuestro descanso supone un esfuerzo mental que luego nos hará rendir menos.

Alguien pensará que acostarse un rato en el sofá con los ojos cerrados también ayuda al descanso. Tiene razón. Sin embargo hay ocasiones en las que tenemos que desconectar y salir a que nos dé el aire. Es en estos casos cuando debemos encontrar un ambiente natural.


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