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11 de octubre de 2016

¿CUÁLES SON LAS FORMAS DE RESOLVER CONFLICTOS?


Nuestra vida está llena de conflictos, algunos menores, del día a día, que no nos preocupan ni nos roban demasiado tiempo, ver un programa en la tv u otro, elegir qué comer… estos los arreglamos fácilmente, no gastamos ni tiempo ni esfuerzo en negociar ni en enfadarnos, pueden llegar a incomodarnos pero no nos causan serios problemas….

Pero existen otro tipo de conflictos que sí nos pueden llegar a causar serios problemas, en el trabajo, por ejemplo, o en nuestra vida de pareja o incluso con nuestra familia. En realidad ¿qué es un conflicto? Según la RAE un conflicto es “combate, lucha, pelea”, “problema, cuestión, materia de discusión” “apuro, situación desgraciada de difícil salida”…

Así que podríamos definir los conflictos de mil y un formas pero lo que marca la diferencia es la manera de resolverlos.

Podemos resolver los conflictos de 3 formas

Pierde-Pierde. Donde ambas partes pierden. Esta forma de resolver los conflictos acaba produciendo sensaciones de insatisfacción, impotencia, soledad, frustración. Las personas involucradas se van distanciando por la falta de escucha y se suele juzgar al otro de entrada sin conocer su punto de vista. Pueden aparecer posturas extremas, lenguaje ofensivo e incluso violencia.

Pierde-Gana. Donde uno gana y otro pierde. Aquí una de las partes aparece como ganadora, no suelen escuchar razones y utilizan la fuerza para conseguir imponer su opinión. Quieren ganar siempre a costa de cualquier cosa, sin escuchar los argumentos y razones de la otra parte. En cambio, la parte perdedora acaba frustrada por la imposición, puede aparecer angustia e incluso pueden tender a evitar los conflictos, prefieren perder de entrada por temor a enfrentamientos.

Gana-Gana. Donde ambas partes ganan. Ambas partes quedan satisfechas y, aunque puede no ser un proceso fácil, intervienen factores como la comprensión del otro, la escucha activa de las necesidades, la empatía y la negociación pacífica parar llegar a la resolución. Normalmente todos ceden y todos ganan algo. En estas situaciones las personas aprenden que los conflictos no tienen que ser algo negativo sino que pueden ser vistos y utilizados como una oportunidad de mejora de las relaciones.

Vamos a ver un ejemplo:
Necesitas pedir un día libre en el trabajo porque tienes una boda pero te enteras de que ese mismo día tu compañera celebra su cumpleaños con unas amigas. Se lo comentas y le dices que necesitas el día libre pero te dice que también quiere pedirlo ella.

Pierde-Pierde: Te enfadas, le dices que necesitas el día pero ella no accede. Comenzáis a discutir y acabáis peleadas. Entonces hablas con tu jefe y le pides que te dé libre pero él no accede, y además te dice que tampoco va a dárselo a tu compañera. Tú te quedas sin ir a la boda y tu compañera se queda sin poder celebrar su cumpleaños. Ninguna de las dos quedáis contentas, al contrario, a partir de aquí vuestra relación ya no es la misma.

Pierde-Gana: Decides ir a hablar con el jefe y consigues el día libre, pero entonces tu compañera no puede celebrar su cumpleaños. Tú consigues lo que querías pero ella se enfada contigo por haber pedido el día a sus espaldas.

Gana-Gana: Te dice que no pero al salir del trabajo decides volver a hablar con ella. Te dice que es importante para ella celebrar su cumpleaños. Tú le explicas que para ti es importante ir a esa boda y como tú no puedes cambiar la fecha le pides que por favor celebre un día más tarde su cumpleaños, ella accede. Ambas quedáis satisfechas y contentas por haber sido capaces de llegar a un acuerdo.

Detrás de los conflictos suelen estar nuestras necesidades. En este ejemplo ambas tenéis la necesidad de ir a vuestra celebración.

En la situación pierde-pierde ambas quedáis insatisfechas, frustradas, enfadadas y probablemente a partir de ese momento la relación ya no vuelva a ser la misma y conlleve más problemas en el futuro.

En la situación pierde-gana una de las partes sí queda satisfecha pero la otra no. Esto parece en el momento una buena solución pero a la larga puede no serlo. Es posible que la próxima vez que tu compañera necesite algo no se moleste en pedírtelo y acuda al jefe, lo cual puede perjudicarte, además de que el clima de trabajo se enrarezca.

En el último caso, en la situación gana-gana ambas quedáis satisfechas. Habéis sido capaces de negociar, de ir más allá del conflicto, de conocer la necesidad de la otra persona y ser capaz de ceder para resolverlo de manera que ambas partes quedan satisfechas.

En la resolución de conflictos la comunicación es clave, expresar nuestras necesidades, conocer las de la otra parte es vital para poder resolverlos de forma que ambos ganen. Y aunque en ocasiones pueda parecerlo las necesidades de una parte y la otra no tienen por qué ser incompatibles. Hablar desde el respeto, entender y ser capaz de ponerse en la piel de la otra persona, empatizar y conocer lo que está sintiendo.

Hablar desde el yo, desde mis necesidades, sin reproches hacia el otro. Se puede preguntar pero no acusar, haciendo a la vez peticiones de mejora y desde la calma.

Abrir nuestra mente, ser imaginativos, buscar diferentes maneras de resolver los conflictos nos ayudará a entenderlos no como algo negativo, sino como algo que nos ayude a crecer y evolucionar.

Por ello la próxima vez que te enfrentes a un conflicto aprovecha la oportunidad, no lo dejes pasar!


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