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20 de octubre de 2016

CONDICIONES QUE DEBE TENER UN BUEN TERAPEUTA


Sientes que hay algo ahí que no te está dejando avanzar en la vida, algo que te incomoda, a veces más a veces menos, quizá a temporadas, pero que no te deja ser feliz.

Has tratado de superar este problema por tu cuenta pero después de varios intentos no has sido capaz. Está claro que necesitas buscar a un profesional, alguien que te ayude con esta dificultad.

Así que de una vez por todas te has decidido y… ¡vas a empezar una terapia!

Si este es tu caso, enhorabuena, porque has dado un paso en la dirección adecuada.

Aunque muchas veces parece que uno debiera saber resolver por sí mismo los problemas emocionales, las dificultades psicológicas o los problemas de pareja, hay momentos en lo que lo más inteligente es consultar con un profesional que nos pueda echar una mano.

Pero una vez tomada la decisión, se nos plantea un segundo problema: ¿cómo elegir bien?

Tienes derecho a pedir a tu terapeuta …

1. Que esté formado y tenga experiencia en el problema que me ocupa. Y si no es así que me oriente adónde acudir.
2. Que me haga sentir cómodo, escuchado y entendido en todo momento.
3. Que no se asuste aunque le cuente cosas duras. Que sea capaz de contener mi angustia y mis preocupaciones.
4. Que tenga paciencia si tardo un poco o me cuesta hablar de algunos temas. Que respete mi ritmo y me de permiso para no hablar de algo si no me encuentro aún preparado para hacerlo.
5. Que no abra ninguna herida de mi vida si después no va a poder ayudarme a cerrarla.
6. Que sea sincero siempre. Que no me diga cosas que no encajan con lo que verdaderamente está pensando porque lo notaré y me sentiré mal.
7. Que me tenga informado en todo momento de cual es la ruta a seguir. Que me diga en qué punto de la terapia estamos, cuál es el siguiente paso, qué puedo esperar, y en cuanto tiempo…
8. Que sea humilde y me derive a otro compañero si vemos que la terapia no avanza y piensa que otro profesional me puede ayudar mejor.
9. Que me pueda contar también algunas cosas suyas, de su vida. Me gustará pensar que es una persona como yo que también lo ha pasado bien, mal, saber qué le gusta, si tiene familia…
10. Que podamos tener momentos de humor, y de charla distendida en las terapias. Que no todo sea hablar de los problemas.
11. Que sea cariñoso, aunque sea serio (una cosa no quita la otra).
12. Que sea comprensivo si meto la pata o tengo alguna recaída.
13. Que no alargue la terapia innecesariamente y que me deje probar a caminar solo, en cuanto piense que estoy listo para hacerlo.

Si tu terapeuta responde a estas características, ¡enhorabuena! puedo asegurarte que estarás en buena manos.

Y si no es así, una cosa importante y que a veces se nos olvida: Tenemos todo el derecho de cambiar.


Porque en terapia, como en el amor, no siempre se acierta a la primera…

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