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23 de octubre de 2016

COMO HACER PARA DEJAR DE POSPONER Y POSTERGAR LAS COSAS



¿Te encuentras en la categoría de aquellos que postergan todo lo importante de manera continuada y sistemática? ¿Crees que las dilaciones te “brindarán” perspectiva para la consecución de tus objetivos y propósitos? La postergación es uno de los obstáculos y comportamientos más comunes en nuestra sociedad occidental. Su naturaleza es absolutamente improductiva, dañina y limitante, una visión que coarta la grandeza humana y la capacidad creativa de llevar a cabo tu visión y potencial de una manera efectiva.

Muchas veces te dices a ti mismo: “Yo sé que tendría que hacer esto o aquello y no lo hago, pero ya llegará el momento, la experiencia o la situación en la que pueda emprender la acción” . Esta frase es uno de los mayores engaños diseñados por el hombre, y responsable a su vez de grandes desilusiones y frustraciones en tu vida. Creas una realidad ilusoria, en la cual, pones el foco en un suceso externo salvador que te aporte la “lucidez” necesaria para empezar. Sin embargo, ese futuro prometedor que aporte conciencia y perspectiva a la acción que quieres emprender nunca llega, ya que el único momento del que dispones realmente para cambiar las cosas es la realidad del ahora, así como tu decisión consciente e interna acerca de la relevancia y trascendencia que supone realizar aquello que tu corazón sabe con certeza, tiene que hacerse.

¿Cómo puedes dar un vuelco significativo en tu calidad de vida desde la postergación a la acción? ¿Qué comportamientos, actitudes y técnicas puedes adoptar?

A continuación te ofrezco cinco técnicas y perspectivas para convertirte en un maestro de la acción consistente.

1. Declaración de resultado, propósito y plan de acción masivo
Una característica común de los postergadores es dejarse llevar por la inercia de los acontecimientos, sin decidirse a comandar su existencia y a crearla según sus estándares. Apunta en un papel hoy mismo qué resultado deseas obtener en un área que para ti sea importante, cuál es el motivo o propósito particular, por el cual, deseas emprender la acción, y cuáles van a ser las acciones específicas y el plan que te llevarán a la obtención de ese deseo tan anhelado. Una vez terminado, pégalo en el espejo de tu baño para que sea lo primero que leas al levantarte y lo último al acostarte. Esto hará que tu subconsciente integre la relevancia que ese objetivo tiene para ti, lo que te ayudará a no postergar.

2. La dieta anti-postergación de los 30 días
Esta dieta consiste en elaborar un calendario de planificación de 30 días en la que te comprometas a realizar cada día una acción que hayas estado postergando, evadiendo o resistiendo. El simple hecho de realizar una pequeña acción diaria que hayas estado postergando, te aportará perspectiva y convicción para adentrarte a realizar acciones mayores y más desafiantes. Diversas investigaciones neurocientíficas avalan la efectividad, que estas nuevas acciones tienen en la reelaboración de conexiones neuronales en tu cerebro, produciendo una sensación de certidumbre, seguridad y posibilidad. El poder del esfuerzo y el compromiso es un músculo que se puede moldear y trabajar. Y esta planificación es un buen comienzo para ello.

3. Crear un espacio diáfano y sin distracciones
Esta es una de las claves que a mi juicio marcan la diferencia a la hora de realizar con convicción aquello que tiene que hacerse. Es vital generar y crear un espacio que facilite el foco y la concentración continuada en una tarea. Este espacio requiere de las siguientes características:

No está permitida durante las horas de trabajo ningún componente tecnológico que facilite tu distracción (móviles, tablets, ipods o cualquier gadget).
Tu espacio tiene que estar limpio, ordenado, iluminado y no sobrecargado de estímulos.
Intenta tener en ese espacio algunas citas, frases o reflexiones que te insten a dar lo mejor que hay en ti.
Procura que sea un espacio que de rienda suelta a tu creatividad. Dale un toque personal, sofisticado y atrayente.

4. Divide la tarea o acción en pequeñas “porciones” manejables
Una de las razones más notorias, por la cual, la gente posterga es lo que yo llamo “el síndrome de la totalidad”. Somos expertos en enfocarnos en TODO lo que se requiere para llegar al objetivo final. Te centras en la enormidad de la casa en vez del ladrillo diario que te corresponde colocar. Divide tu tarea en pequeños micro objetivos manejables y motivantes. Si tienes que nadar 80 largos, no te centres en el esfuerzo que requiere hacer la totalidad del objetivo, ponte como meta, sin embargo, hacer diez largos con una brazada correcta. Resulta más atractivo y estimulante.

5. Objetivo Último VS Deseo Instantáneo
Esta técnica es muy poderosa y efectiva, ya que puede transformar literalmente el modo en que afrontas las tareas y objetivos que tienes que emprender. Imagínate que tu objetivo último es dejar de fumar, pero tu deseo instantáneo es fumar ese placentero cigarrillo después de desayunar. Ahora cambia las tornas, haz que tu deseo instantáneo sea no fumar y tener una salud vigorosa y tu objetivo último fumar ese cigarrillo placentero. Pregúntate de manera sincera: ¿Qué es lo que realmente deseo? ¿Una salud vigorosa y vibrante o un “cigarrillo placentero”? Verás cómo las prioridades han dado un salto cualitativo.


Toma las riendas de tu vida y no te dejes amedrentar por la postergación. Sé consecuente con lo que deseas manifestar e implementa estas claves de manera decidida desde HOY.

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