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18 de octubre de 2016

¿COMO CURAR LA ADICCIÓN A LOS SELFIES?


Las redes sociales han cambiado nuestra forma de relacionarnos con los demás. Vivimos un tiempo en que muchos dan más importancia a su mundo “virtual” que a su mundo “real”. Existen personas que se sienten distraídas continuamente, ausentes, “anestesiadas”, con la mente puesta en otra parte, nerviosos por publicar, comentar y “colgar” nuestra frase de la semana o nuestra nueva foto de “perfil”. Mientras, nos perdemos una charla atenta con los amigos, disfrutar de un paseo tranquilo con nuestros hijos o ensimismarnos con una puesta de sol. Disfrutar en definitiva de lo que hacemos con los cinco sentidos, aquí y ahora.

Últimamente se ha producido otro nuevo fenómeno relacionado con Internet y con los móviles: los selfies. La moda de autorretratarse con el móvil y colgar la foto en las redes sociales está haciendo furor entre personas de todas las edades, pero sobre todo entre los más jóvenes. La moda se está generalizando tanto que ya ha habido hasta accidentes por culpa del autorretrato (me viene a la memoria el triste fallecimiento de unos padres en un acantilado en Portugal) o prohibiciones del uso del llamado “palo selfie” en museos y otras salas de arte.

¿Puede esta nueva moda provocar adicción?
Como cualquier otra conducta, los selfies pueden producir adicción. Una foto de vez en cuando es divertida, pero el problema está cuando no podemos vivir sin ello. De hecho, hace unas semanas salía en la prensa el caso de un joven de 19 años que pasaba más de ocho horas al día haciéndose fotos y que derivó en un intento de suicidio porque, según parece, “no lograba la imagen perfecta” .
En efecto, la persona adicta a los selfies cuelga en automático su foto en la red esperando retroalimentación, es decir, unos “me gusta” o comentarios que actúan como un refuerzo de la conducta en cuestión. Como ocurre con las adicciones a sustancias, en el caso de los selfies, la persona adicta, cada vez necesitará más comentarios o un número cada vez mayor de “me gusta” en las redes sociales para sentirse satisfecho/a. Esto, a la vez, refuerza la conducta de autorretratarse. Además, la persona puede sentirse irritable si no puede “subir” su foto a la red por problemas de conexión o no obtiene una retroalimentación positiva de sus seguidores.

¿Qué personalidad se esconde detrás de un/a adicto/a a los selfies?
En general hablamos de personas que tienen relaciones interpersonales más superficiales y que no han cultivado el sentido de la intimidad. Se trataría de personas con baja autoestima que necesitan la aprobación y la aceptación de los demás a través del autorretrato. Podría tratarse también de personas con personalidad narcisista: que se creen especiales y únicas, y que exigen una admiración excesiva hacia su persona, etc.

¿Qué consecuencias puede ocasionar la adicción a los selfies?
La adicción a los autorretratos podría traer consecuencias negativas para la persona que lo sufre como depresión, refuerzo de la personalidad narcisista, trastornos obsesivos o el llamado trastorno dismórfico corporal: la preocupación excesiva y desproporcionada por algún defecto físico, real o imaginario.

¿Se puede “desintoxicar” una persona adicta a los selfies?
Toda conducta es susceptible de cambiarse, pero para ello se deberá contar con la colaboración de la persona que sufre el problema. El tratamiento deberá incidir, entre otros, en los siguientes puntos:

Fase educativa: en la que se trata de explicar la diferencia entre vida “real” y “virtual” y la necesidad de que la primera tan sólo refuerce la segunda y no se convierta en eje de la vida de la persona. Explicar las consecuencias sociales, académicas y familiares que podría suponer no poner fin al trastorno.
Retirada progresiva del móvil, tableta, de cara a exponerse poco a poco a una vida “sin tecnología” con el fin de enfrentarse progresivamente a niveles controlables de ansiedad.
Aprendizaje de técnicas de relajación y de autoverbalizaciones positivas como recurso para hacer frente a los momentos más críticos (ejemplo: asistir a un concierto y no poder hacer un autorretrato)
Potenciación de la autoestima del paciente de cara a no depender de la opinión de los demás y depender más de su autorrefuerzo.
Reorganización de la vida del paciente de cara a maximizar las posibilidades de disfrute mediante otras actividades saludables diferentes de las que hacía antes.

“La autoridad de la moda es tal, que nos obliga a ser ridículos para no parecerlo”

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