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8 de septiembre de 2016

¿CÓMO LOS PSICÓLOGOS TRATAN LOS CASOS DE DEPRESIÓN?


¿Qué es una depresión?
La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la depresión como:
Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves.

Una distinción fundamental es la establecida entre la depresión en personas con y sin antecedentes de episodios maníacos. Ambos tipos de depresión pueden ser crónicos y recidivantes, especialmente cuando no se tratan.

Depresión unipolar
Durante los episodios depresivos típicos hay estado de ánimo deprimido, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, y reducción de la energía que produce una disminución de la actividad, todo ello durante un mínimo de dos semanas. Muchas personas con depresión también padecen síntomas de ansiedad, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa y baja autoestima, dificultades de concentración e incluso síntomas sin explicación médica.

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves. Las personas con episodios depresivos leves tendrán alguna dificultad para seguir con sus actividades laborales y sociales habituales, aunque probablemente no las suspendan completamente. En cambio, durante un episodio depresivo grave es muy improbable que el paciente pueda mantener sus actividades sociales, laborales o domésticas si no es con grandes limitaciones.

Trastorno bipolar
Este tipo de depresión consiste característicamente en episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maníacos cursan con estado de ánimo elevado o irritable, hiperactividad, logorrea, autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir.

¿En qué consiste la terapia psicológica cognitivo-conductual?
Voy a tratar de explicar brevemente como se lleva a cabo, en mi opnión, una terapia cognitivo conductual en un paciente con un cuadro de depresión unipolar o trastorno depresivo mayor.

1ª Sesión o toma de contacto.
Cuando un psicólogo recibe a un paciente, se debe realizar una entrevista en donde se recaba información como: datos personales, antecedentes familiares y conductuales, sintomatología y qué situaciones y comportamientos hacen que la persona se sienta mejor y cuáles lo/la hacen sentir peor.
También se suelen administrar test de ansiedad, depresión y personalidad, para determinar el estado actual del paciente, marcar un punto de partida, para posteriormente, evaluar la intervención y además, determinar si la depresión es comórbida a otro trastorno, o si por el contrario, se presenta aisladamente.

2ª Sesión e inicio de la intervención.
En este nueva sesión se le explica al paciente la hipótesis diagnóstica y también el tipo de terapia que el psicólogo decide y se comienza a proceder.
Normalmente, se intentan localizar las distorsiones cognitivas que el paciente emite en su discurso y también se intentan buscar aquellos reforzadores positivos y negativos que ayuden a mantener las conductas asociadas a la depresión.
Con todo esto se elaboran autorregistros conductuales para que el/la paciente rellene en su día a día y así posteriormente, en una nueva sesión terapéutica, analizarlos para poder llevar a cabo una modificación en sus pensamientos y conductas.

3ª Sesión
Se analizan los autorregistros para poder rebatir las distorsiones cognitivas que presente el/la paciente y rebatirlas con pensamientos objetivos, para que éstos vayan sustituyendo los pensamientos automáticos típicos en un cuadro depresivo.
En la última parte de la sesión, se introducirá la relajación como medida para disminuir el arousal psicofisiológico y así evitar la ansiedad que suele acuciar a estos/as pacientes.

4ª Sesión y posteriores.
En las próximas sesiones se seguirán trabajando las distorsiones cognitivas y entrenando al paciente en relajación, además de recomendarle la práctica habitual de deporte aeróbico (andar, nadar, “running” suave,…).
Con todo ello, lo que se pretende, es regular los niveles de serotonina, adrenalina y estabilizar, de este modo, su estado de ánimo.

Ultima sesión
Se administrarán de nuevo los test de ansiedad y depresión para objetivar los resultados.
Se recalcará el factor preventivo, ante futuros episodios depresivos, que tienen la práctica de relajación y del deporte.
Se citará para una revisión en, más o menos, dos meses.

En conclusión
La duración de la terapia suele variar, pero lo habitual es que su temporalidad sea de seis a diez sesiones, durante las cuales, se observará la evolución del paciente en función del número e intensidad de distorsiones cognitivas, de sus síntomas psicofisiológicos y también, de su trabajo con los autorregistros, con la práctica de relajación y del deporte.


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