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21 de septiembre de 2016

CÓMO DORMIR AL BEBÉ EN LOS MESES DE VERANO


A los bebés les pasa igual que a los adultos: con calor, les cuesta más conciliar el sueño. ¿Qué podemos hacer para ayudarles a que duerman mejor en los meses de verano?

La parte del cerebro que regula el sueño funciona mejor a una temperatura de 19 a 21 grados. Por encima o por debajo el sueño es menos reparador y se interrumpe más. Para lograr esa temperatura en los meses de calor, abrimos las ventanas y recurrimos al aire acondicionado, pero con un bebé en casa conviene tener en cuenta algunas cosas:


Las ventanas abiertas y los ventiladores pueden generar corrientes, así que habrá que colocar la cuna a salvo de estas.

Si el ventilador es de techo y con diferentes velocidades, airearemos la habitación antes de acostar al chiquitín y después dejaremos el aparato a la mínima velocidad necesaria para mantener un buen ambiente térmico.

Si tenemos aire acondicionado, podemos ponerlo un rato para refrescar el cuarto, pero cuando entre el bebé es mejor apagarlo. El aire reseca las mucosas y puede difi cultar la respiración.
No es raro que con el calor los bebés duerman peor la siesta. El ambiente tiene gran influencia en la calidad, duración y continuidad del sueño.

El pijama del bebé en verano
Es importante que el pequeño esté cómodo con la ropa que lleva. Lo ideal es que sea de un tejido natural que facilite la transpiración, como el algodón. Hay que comprobar que no lleva botones en el lado sobre el que reposa el bebé y que las costuras interiores son planas.

Picaduras de mosquitos
Para que los insectos no interrumpan su sueño, conviene cubrir la cuna con una mosquitera. La mayoría de los repelentes que se aplican en la piel se desaconsejan durante los primeros meses de vida. Ante la duda, lo mejor es no usarlos. Sí se pueden utilizar los productos que se enchufan, pero hay que encenderlos unas horas antes y desconectarlos cuando el pequeño entre en la habitación.

Qué hacer si el bebé suda mucho
El bebé es más sensible a la temperatura porque tiene más superficie corporal que un adulto en proporción a su peso. Al dormirse experimenta unos cambios hormonales que propician la sudoración y eso se nota más en la cabeza y en las manos. No tiene importancia y no precisa más cuidado que secarle suavemente.

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