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30 de julio de 2016

QUE NOS IMPIDE FINALIZAR UNA RELACIÓN AFECTIVA


En una relación de pareja nos aferramos a ciertas creencias erróneas y emociones que, en caso de infelicidad, nos impiden en muchas veces ser objetivos y ver la realidad. Recuerda siempre que el ciego no es el amor, sino las falsas ilusiones que nosotros mismos construimos.

El arte suele representar al amor con una venda en los ojos y unas alas en la espalda: la venda nos sirve para no ver los obstáculos, pero afortunadamente nos dan dos alas para poder sortearlos.

Las ideas que nos impiden poner punto final a una relación, son en realidad muchas comas y algún punto y aparte que lejos de salvar la relación, alargan un sufrimiento innecesario que vulnera nuestra autoestima.

Por ello, es importante que tengamos en cuenta estos conceptos:

Evita el autoengaño, las cosas no siempre van a ser como nosotros deseamos. Piensa en ello: es posible que hayas perdonado más de lo necesario hasta olvidar dónde estaban tus límites o que el“lo intentamos de nuevo”, suene ya demasiadas veces sin que veas nada diferente…

La otra persona no va a cambiar por ti. En realidad, las personas no cambian, es muy posible que no fueran como tu pensabas en un principio, y eso, es algo que debes tener muy encuenta. Nadie cambia su forma de ser de la noche a la mañana por mucho que lo esperemos.

Sufrir por amor no es un acto heroico o romántico, es una forma de autodestruirnos. Si te hicieron creer que tener pareja es tener que sufrir y establecer una lucha continua, te engañaron. Ser pareja es saber construir y amar sin que el sufrimiento sea algo más que circunstancial.

No tengas miedo a la soledad. Según un estudio llevado a cabo la Universidad Brigham Young de Utah (Estados Unidos), uno de los principales temores de la población es “estar solos”. Para muchos el estar mal acompañados es preferible a la soledad. No caigas nunca en esta idea.

Ámate lo suficiente para saber cuándo marcharte, siempre será preferible la propia soledad a una presencia que veta nuestra felicidad, nuestro equilibrio interior. Amar no es darlo todo a cambio de nada, es saberse merecedor de un reconocimiento y un respeto. Dejarse amar y amar es un arte, es la destreza de cultivar un cariño real.

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