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6 de julio de 2016

EN PALABRAS DE UN HUMORISTA


Hay personas con una gran imaginación: imaginan que todo lo que hacen está bien.

Esto suele ser una constante entre los gobernantes y sobran aduladores y lagartos que se los confirman a diario.

Lastimosamente los gobernantes no soportan al lado un buen abogado del diablo que les abra los ojos.

Con la óptica perversa de su Ego todo opositor está equivocado, es un enemigo, un antipatriota, o un delincuente.

El Ego, que es el yo soberbio, es el causante de muchos estragos y demasiados conflictos.

El Ego siempre está convencido que tiene la razón, no solo un pedacito de ella.
Y ante esa premisa, solo cabe una conclusión sin apelación:

Todos los demás están equivocados.


Por eso la Iglesia es sabia cuando nombra un abogado del diablo que busque todas las fallas de un candidato a ser santo.

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