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29 de junio de 2016

QUÉ HACER SI USTED ES EL BLANCO DE LOS CHISMES


Tan pronto entra a la oficina, la conversación se detiene. Sus colegas lo miran de reojo cuando pasa. El lugar hierve en rumores pero nadie le cuenta nada porque usted es el blanco de ellos.

Los chismes de oficina pueden ser un buen tipo de distracción. Pero cuando uno es el centro de atención, es difícil saber qué hacer.

Una reacción excesiva o decir algo indebido podría echar leña al fuego, pero ignorar ciertas clases de chismes podría dañar su reputación y hasta su carrera. Algunos asesores profesionales ofrecen técnicas para manejar la situación.

Si los rumores son inocentes o si la principal fuente carece de credibilidad entre los colegas, a veces es mejor ignorarlos. Pregúntese si quiere librar esta guerra. Puede cometer el error de legitimar un rumor y convertirlo en algo más grande si se muestra molesto.

Los rumores que no tienen fundamento pueden matarse con una simple negación. Podría requerir una respuesta más firme si su reputación o capacidad para hacer su trabajo peligran.

Peggy Klaus, trabajó hace poco con una gerente de una empresa de servicios públicos que había sido ascendida para supervisar varios equipos de técnicos. Los rumores que corrían entre sus subordinados sobre su falta de experiencia auguraban que la jefa sería trasladada, dice Klaus, de Berkeley, California. “Entraba en una sala y sentía que habían estado hablando de ella”. Entonces empezó a ponerse a la defensiva.

Klaus le aconsejó confrontar a sus subordinados y, si era posible, hacerlo con humor. “Si no lo hacía, se la iban a comer viva”, le dijo.

La gerente se reunió con cada equipo y los hizo reír al decirles de manera muy informal: “Saben qué, he escuchado algunos rumores por ahí, claro, no de ninguno de ustedes, pero rumores al fin, de que no voy a durar en este puesto. He escuchado también muchas cosas sobre mí, pero como hay hombres presentes no sería educado repetirlas”. Añadió que contaba con que cada equipo le enseñara las destrezas técnicas que necesitaba y reiteró las metas al sostener firmemente: “No me voy a ir. Si tienen alguna pregunta al respecto, vengan a hablar conmigo”, dijo Klaus. Los rumores se enfriaron.

No todos los chismes son malos. Algunas conversaciones en el espacio laboral pueden ayudar a aliviar el estrés o la frustración sobre percibidas injusticias, dicen los estudios. También puede presionar a los trabajadores egoístas o de bajo rendimiento a ser mejores. Saber y compartir chismes es el arma de los empleados que carecen de poder para ganar influencia informal entre sus colegas.

Es por eso que es importante no poner a las personas a la defensiva cuando se les confronta sobre expandir rumores. Brownlee aconseja evitar usar la palabra “chisme”, porque es un término negativo. El chisme de una persona es “información compartida” de otra, dice.

En lugar de decir: “He escuchado que has estado esparciendo el chisme de que tengo un romance con el jefe”, sugiere Brownlee, diga: “Sé que Bob y yo hemos estado trabajando hasta tarde en este proyecto, almorzando y pasando más tiempo juntos. Caí en cuenta el otro día de que la gente podría empezar a pensar que hay algo entre nosotros. Por supuesto no creo que tú pienses algo así. Solo quiero dejar claro que eso no estaría más lejos de la realidad”.

El camino para resolver los chismes es menos claro cuando no se está seguro de la fuente o la extensión del daño potencial, y una negación directa solo atraería más atención.

Apoyarse en colegas confiables “que le cuidarán la espalda o serán sus defensores cuando usted no esté presente” puede ser un escudo, dice Michele Woodward, una asesora de ejecutivos en Washington. La experta aconseja mantener alianzas fuertes en tres niveles de su organización: arriba, por debajo y a su nivel.

Los gerentes de recursos humanos pueden algunas veces intervenir para detener rumores que son falsos o dañinos. La mayoría de las compañías tienen políticas escritas que desaniman los chismes y requieren que la comunicación entre empleados sea positiva y profesional.

La propagación de un chisme hace varios años en Millard Group empeoró las tensiones de dos compañeros de trabajo que ya tenían diferencias, dice Paul Millard, socio gerente de la firma de reclutamiento de ejecutivos con sede en Connecticut. El incidente provocó que la firma estableciera una política escrita que insta a la comunicación abierta y considerada.

Millard dice que ahora les dice a candidatos a puestos dentro de la empresa que “no hay tiempo para los chismes”.

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