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26 de mayo de 2016

ALIMENTOS QUE SIRVEN CONTRA LAS DOLENCIAS


Durante milenios, personas de diferentes culturas han comprobado la relación entre alimentación y salud. Los curanderos chinos tradicionales recetaban alimentos específicos para vigorizar la energía vital del cuerpo, y los antiguos indios, egipcios, griegos y romanos también sabían que las propiedades medicinales y curativas de ciertos alimentos cumplían un papel vital en la salud humana.

Esta creencia la puso por escrito hace más de 2500 años Hipócrates, el padre de la Medicina: "Que la medicina sea tu alimento, y el alimento, tu medicina." La idea de que el alimento puede ser medicina termina donde empezó. Lo que las gentes de aquellas antiguas culturas creían acerca del valor terapéutico de ciertos alimentos lo está confirmando la moderna ciencia nutricional.

 Los fundamentos
Hace un siglo, los científicos descubrieron las sustancias alimenticias vitales - vitaminas y minerales - que curaban enfermedades nutricionales debilitantes y conservaban la salud.

Hallaron que si el organismo no obtiene los nutrientes adecuados, su funcionamiento peligra. Por ejemplo, se comprobó que una deficiencia de calcio producía osteoporosis; la de hierro, anemia, y la de folato, defectos congénitos.

Junto con la información básica de la relación entre nutrientes y prevención de enfermedades se comprendió que se necesita un amplio espectro de nutrientes para aportar energía a todas las células, fomentar el crecimiento y desarrollo normales, y propiciar la longevidad.

La nueva nutrición
Hoy estamos ante una nueva y asombrosa era de la investigación sobre nutrición. Los científicos han ido más allá de vitaminas y minerales, y empezado a identificar nutrientes que pueden tener un papel activo en la prevención o la curación de la enfermedad.

La investigación muestra que un solo alimento vegetal puede contener cientos de nutrientes que combaten enfermedades - los fitoquímicos -compuestos responsables del brillante color y el distintivo sabor y aroma de frutas, verduras y cereales enteros. Los alimentos de todos los días -como guisantes o patatas o manzanas- contienen nutrientes que pueden ayudar a detener el cáncer, las cardiopatías, la depresión, la obesidad, las alergias y otros trastornos.

Los fitoquímicos en su estado natural actúan como barreras, protegiendo a las plantas contra insectos, bacterias, luz ultravioleta y otras amenazas ambientales.

Por fortuna, los beneficios de los fitoquímicos van más allá del mundo botánico: parece que protegen al organismo de la enfermedad de varias maneras. Según las investigaciones, muchos fitoquímicos ayudan al cuerpo a deshacerse de potenciales sustancias peligrosas, incluyendo carcinógenos, y protegen el AON de las células de daños que pudieran desencadenar una enfermedad. Muchos fitoquímicos estimulan las células inmunitarias del cuerpo y las enzimas que combaten infecciones. Otros ayudan a equilibrar niveles hormonales, reduciendo el riesgo de alteraciones y cánceres relacionados con el sistema hormonal, como los síntomas de la menopausia, y el cáncer de mama y de próstata. Y muchos fitoquímicos funcionan como antioxidantes, neutralizando los dañinos radicales libres (moléculas de oxígeno inestables) que pueden tener relación con la aparición de enfermedades degenerativas.
 
Importancia de alimentos enteros
Como la investigación fitoquímica es una ciencia nueva, todavía no se han establecido ingestiones óptimas y seguras de fitoquímicos. Lo mejor para obtenerlos es consumir alimentos variados, beneficiosos por muchas razones: igual que los fitoquímicos de un solo alimento pueden unir fuerzas para combatir la enfermedad y aumentar el bienestar, los fitoquímicos de muchos alimentos se unen para propiciar la buena salud. Y parece que fibras, vitaminas, minerales y otras sustancias de los alimentos pueden incrementar y regular las acciones de los fitoquímicos.

 Lo que nos depara el futuro
La investigación actual está en vías de identificar no sólo las sustancias saludables, sino también sus sinergias y la forma en que los nutrientes actúan en el cuerpo. Por ejemplo, los científicos están explorando la biodisponibilidad de nutrientes de los alimentos (está en el alimento, pero ¿puede nuestro organismo aprovecharlo?), el mecanismo por el cual esos nutrientes pueden combatir toxinas ambientales, y los efectos del procesamiento en la calidad de los fitonutrientes o los investigadores también esperan descubrir cómo ciertos alimentos pueden influir en aspectos complejos de la salud humana, como estado de ánimo, memoria, longevidad y sensibilidad inmunitaria.

También estamos asistiendo a innovaciones enormemente prometedoras como resultado de la investigación de los "alimentos funcionales". Al entrar en este nuevo milenio, la ciencia de la nutrición nos permitirá entender cómo las propiedades químicas de un alimento, la interacción de sus nutrientes con otros alimentos (y con medicamentos), sus compuestos orgánicos, fitoquímicos y micro-nutrientes trabajan para evitar la enfermedad y mejorar la salud humana.


Cada año se descubren nuevas interacciones y efectos benéficos de los fitoquímicos. ¿Y cuántos otros compuestos fitoquímicos curativos que falta descubrir formarán parte de nuestro arsenal de alimentos combativos?

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