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30 de abril de 2016

AQUÍ ÚNICAMENTE VENDEMOS SEMILLAS


Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada en la plaza del mercado.

Para su sorpresa, descubrió que Dios se encontraba detrás del mostrador y le preguntó:
- ¿Qué vendes aquí?
- Todo lo que tu corazón desee, respondió Dios.

Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear:

Quiero paz de espíritu, todo el amor, felicidad, sabiduría y ausencia de todo temor.

Y luego, tras un instante de vacilación, añadió: Lo pido no solo para mí, sino para todo el mundo.

Dios se sonrió y dijo: Creo que no me has comprendido, querida. Aquí no vendemos frutos. Únicamente vendemos semillas.


Nota: No caigas en el error común de querer que Dios haga por ti lo que tú puedes hacer. ¡Lo fácil tienta y deja malas secuelas!

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