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11 de abril de 2016

ADELANTOS CIENTÍFICOS MÁS IMPORTANTES DEL MOMENTO


Uno de los hechos más destacados fue la reconstrucción de orejas a partir de cartílagos de costilla, la cual fue realizada por el cirujano y profesor de la UNAL Gabriel Osorno a principios de 2015.
“El procedimiento suele ser más sencillo en los pequeños” ya que “los adolescentes y adultos tienen cartílagos ligeramente más rígidos”.

Este tipo intervención quirúrgica beneficiaría a aquellas personas que tuvieron algún tipo de accidente o nacieron con alguna malformación congénita. Entre ellas destaca una deformidad conocida como microtia, que según datos revelados por Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifiesta en uno de cada 8.000 nacimientos en el mundo.

Por su parte, el experto en mecatrónica presentó una plataforma digital que permite calcular de manera efectiva las lesiones en el estómago (pólipos gástricos), analizar enfermedades motoras como el párkinson y predecir la posición de la próstata en un tratamiento de radioterapia.

“Esta tecnología, que optimiza procedimientos médicos de alta precisión, se diseñó emulando los complejos mecanismos del sistema visual humano”, señala un reporte de la agencia de noticias de la UNAL.

Dicho mecanismo, que se desarrolló a partir de modelos matemáticos y herramientas computacionales, “ha hecho posible llevar a cabo complejas tareas de movimiento en diferentes problemas de visión artificial, algo que hasta el momento no se había hecho en Colombia”, añade el documento.

El Grupo de Ingeniería de Tejidos de esa institución académica realizó una completa investigación para desarrollar luego de diez años un dispositivo capaz de cicatrizar las heridas y generar nueva piel con una efectividad del 90%.

La malla de colágeno, elaborada a partir de un tipo de membrana que aísla los órganos y músculos de la vaca, ya fue probada en pacientes y se producirá industrialmente con recursos estatales para su posterior registro en el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima).

“Se trata de una labor de grupo para obtener un producto desarrollado localmente, pues si bien existen soportes semejantes, la mayoría son importados”, aclaró la química farmacéutica y líder de la investigación, Martha Fontanilla.

Este producto ayudaría notablemente a las personas que sufren de úlceras venosas, diabéticas o de presión, aquellas lesiones que se producen por estar durante mucho tiempo en una misma posición.

El experto en ciencias farmacéuticas Ronald Jiménez reconoció que los tratamientos de regeneración de tejidos suelen ser muy “costosos” y por ello las EPS “optan por no cubrirlos”. De hecho, “quienes más requieren un procedimiento de este tipo son personas de estratos bajos, que simplemente son tratadas con cremas o vendajes”, criticó.

La solución de bajo costo presentada por el Grupo de Ingeniería de Tejidos no fue la única que se destacó en el campo de la salud, ya que los investigadores de la universidad pública más importante del país lograron una mayor comprensión del mycobacterium colombiense, un germen asociado a enfermedades respiratorias e infecciones en pacientes con VIH/SIDA.

Nueve años después de que la docente de la Facultad de Medicina Martha Isabel Murcia descubriera dicho patógeno, su pupila, Mónica Natalia González logró obtener la secuencia completa del genoma del germen (está compuesto por 5.318 genes).

Ese descubrimiento fue calificado como “un aporte mundial” por la comunidad académica y científica, pues luego de que se presentaran los resultados, la bacteria fue aislada en España, Francia, China, Rusia y Canadá.

Tales medidas se tomaron debido a que, según lo explica González, este patógeno tiene “mecanismos de virulencia que le permiten adaptarse, sobrevivir, replicarse y producir enfermedad en personas de diferentes países”.

No menos interesante fue la técnica de reconstrucción de mandíbula que facilita el reconocimiento de personas desaparecidas, la cual integra la odontología y la ingeniería de manera precisa.

Lo más innovador de este mecanismo es que “permite el reconocimiento de las personas aunque no exista la mandíbula en el cadáver”, sostuvo la profesora y odontóloga de la UNAL Sonia Guevara.

Y concluyó que “por medio de datos estadísticos y sobre medidas establecidas, se logra tener una predicción cercana al 80 % de confiabilidad, de la forma y el tamaño de este hueso”, agregó.

El proyecto universitario se presenta en un momento determinante para las ciencias forenses de Colombia, ya que el país tiene el desafío de esclarecer la verdad sobre todas las víctimas del conflicto armado que se extendió por más de cincuenta años.

Precisamente, cifras entregadas por la Fiscalía General de la Nación revelan que en el año 2011 se encontraron 3.173 fosas comunes, mientras que en el 2015 se hallaron más de 4.300. Adicionalmente, en ese período el número de cadáveres desenterrados en estos mismos años de 3.856 se pasó a 5.958, respectivamente.

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