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27 de marzo de 2016

LA PACIENCIA EXTINGUE EL ODIO Y LA IRA.


Tu paciencia crece cuando sacas tiempo para relajarte, orar y sentir como Dios te calma y te empodera.

La paciencia te da serenidad ante los vaivenes de la realidad y te permite insistir sin claudicar.

Paciente fue Moisés en el desierto y amoroso y paciente fue Jesús con unos discípulos de poca fe.

Pacientes fueron los exploradores en sus largos viajes y muy pacientes los inventores con sus fracasos.

La paciencia evita muchos conflictos y te ayuda a entender que todos somos frágiles e imperfectos.

Elige ser paciente contigo, con los demás y con las crisis y las contrariedades que nunca faltan.

Con el agua de la paciencia extingues las hogueras del odio, la ira y la intransigencia.

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