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24 de marzo de 2016

EL FUTURO DE LOS AUTOS LUCE MUY DISTINTO


Olvídese de la potencia y el simbolismo; el automóvil está pasando a ser una herramienta de electricidad y comunicaciones

Muchos acontecimientos positivos han sucedido en las últimas dos décadas. No obstante, los problemas del sector para balancear la innovación y la inercia han sido una característica constante y prometen seguir distinguiendo a los ganadores y perdedores en el futuro. La industria de los automóviles y quienes la financian se dirigen hacia un nuevo punto de inflexión.

En el caso de EE.UU., la era de la bancarrota y la reestructuración llegó a su fin y los fabricantes reinventados de Detroit volvieron a arrojar ganancias gracias al auge del mercado interno de camiones y todoterrenos. En su momento, sin embargo, las automotrices estadounidenses gestionaron mal su éxito y despilfarraron dinero en adquisiciones y planes de diversificación que no dieron frutos.

El auto eléctrico del futuro deja de lado la estrategia de costos tradicional de los fabricantes, centrada en el costo de las partes, y adopta un enfoque pensando en la vida del vehículo y más allá. Las baterías están diseñadas para que sea fácil conectarlas y usarlas para, por ejemplo, guardar energía proveniente de paneles solares una vez que su vida útil en el auto llegue a su fin.

La tecnología electrónica de punta también apunta hacia otra tendencia importante. El auto eléctrico del futuro es un modelo para un medio conectado digitalmente y urbano en el cual se prevé que, en algún momento, los vehículos piensen y actúen por sí mismos.

Los autos se están transformando en dispositivos digitales. Los sistemas de infoentretenimiento más recientes usan potentes microprocesadores adaptados de los videojuegos para proporcionar pantallas brillantes y dinámicas que podrían ayudar a los conductores a anticipar y evitar accidentes.

Los sistemas para eludir colisiones recibirán información de cámaras y sensores de radar a través de software avanzado que puede frenar, tomar el control del volante para impedir un accidente o mantener el auto dentro de su pista automáticamente.

El fabricante de autos eléctricos Tesla motors ya está añadiendo funciones.

Hace dos décadas, en la industria imperaba una cultura de máquinas que exaltaba a los “fanáticos de los autos” con “gasolina en sus venas”. Para prosperar en los próximos años, las automotrices tendrán que contratar diseñadores y gerentes que conciban los autos como nodos en una creciente red de información digital.

Por eso el i3 y el Modelo S de Tesla despiertan entusiasmo. Parecen algo realmente innovador: autos del futuro que se pueden comprar hoy.
La inercia, sin embargo, es fuerte. La mayoría de los consumidores en EE.UU. y China siguen comprando los modelos más grandes y potentes que pueden costear. La demanda de autos eléctricos e híbridos está estancada y no sobrepasa el 10% del mercado.

¿Innovar o ir a lo seguro?
Toda clase de empresas evalúan estas opciones todos los días, pero pocas industrias lo hacen a escala tan grande o con consecuencias tan importantes como la automotriz.

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