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12 de enero de 2016

¿POR QUÉ CAMBIÓ EL CLIMA EN EL SIGLO XVI?


A finales del XVI y principios del XVII se produjeron graves alteraciones climáticas en el planeta. Las crónicas reflejan que el frío se hizo insoportable entre 1585 y 1610. «En ese periodo se produjeron las mayores persecuciones de brujas, acusadas de ser las causantes de las bajísimas temperaturas que azotaban Europa», señala Brian Fagan, arqueólogo y antropólogo inglés, autor del libro 'La Pequeña Edad de Hielo'.

En la ciudad alemana de Wiesensteig, decenas de mujeres fueron arrojadas a la hoguera en 1563 acusadas de alterar el clima a través de prácticas de brujería.

Entre 1580 y 1620, en Berna, más de mil personas fueron quemadas en la hoguera por la misma razón. En Francia e Inglaterra las ejecuciones alcanzaron su punto culminante en 1587 y 1588, dos años en los cuales el clima fue sumamente desfavorable.

Algunas de las obras de los pintores flamencos de finales del siglo XVI y principios del XVII, como Hendrick Avercamp o Pieter Brueghel el Viejo, muestran el gélido ambiente de las ciudades holandesas de la época. Los picos de frío intenso se repitieron años más tarde, tal y como reflejó Abraham Hondius en un cuadro que pintó en 1677 y en el que se puede ver a un grupo de londinenses paseando sobre un Támesis totalmente helado.

Del 11 al 22 de noviembre de 1570, un gigantesco vendaval que se desplazó de sudoeste a noreste por el mar del Norte generó olas inmensas que derribaron diques y otras defensas costeras en los Países Bajos. Murieron unas cien mil personas. Los siguientes diez años estuvieron marcados por terribles tormentas, una de las cuales echó a pique una parte de la Armada Invencible.

Pero ¿cuál fue la causa de aquel cambio climático? En el siglo XVII, los japoneses vieron con frecuencia un cielo enrojecido producido por potentes erupciones volcánicas que arrojaron enormes cantidades de ceniza a la atmósfera. Aquel velo desvió parte de la radiación solar, lo cual enfrió las temperaturas de buena parte del planeta.

En 1640, los volcanes Villarica (Chile) y Parker (Filipinas) agravaron la situación. La fabulosa concentración de ceniza emitida por las doce erupciones volcánicas que hubo en el Pacífico entre 1638 y 1644 coincidió con el mínimo de manchas solares, lo que pudo haber colaborado a enfriar el clima.

El monje italiano Francesco Voersio describió en 1631 los efectos de aquella miniglaciación: «Las generaciones futuras no creerán las penalidades, el dolor y la miseria que estamos sufriendo».

¿El Sol tuvo algo que ver en esa Edad de Hielo?

Algunos investigadores creen que, además del aumento de la actividad volcánica, otra de las causas de la Pequeña Edad de Hielo fue una disminución de la actividad solar. Entre 1630 y 1715, apenas se observaron manchas en la superficie del astro rey.

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