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30 de enero de 2016

LA ALEGRÍA DE DARTE Y DAR NO TIENE PRECIO


Estás en la tierra para servir y dejar este mundo mejor de lo que lo encontraste.

Es una misión de amor en la que estás bien cuando aprendes a dar sin esperar recibir.

Bien dice un proverbio sueco: "Una alegría compartida se convierte en doble alegría; una pena compartida, en media pena".

La alegría de darte y dar no tiene precio, te hace feliz y le da un nuevo aire a las vidas de los demás.

Lo que sí debes aprender es a saber ayudar, a no confundir la ayuda con la alcahuetería.

Ayuda solo cuando te lo pidan, cuando puedas, cuando sepas y cuando no interfieras en el proceso de cada ser.

Nunca cargues la cruz de otro y no actúes movido por el pesar o por un afán protector.


Muchas veces detrás de cada ayuda lo que hay es un Ego enorme: ¡Tan bueno yo!

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