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19 de noviembre de 2015

CONSEJOS DE RELAJACIÓN QUE TE AYUDARAN A CAMBIAR EL HUMOR


Aunque sencillas, estas recomendaciones tienen la capacidad de cambiarte el humor, ayudarte a concentrar mejor, conciliar el sueño más fácilmente y son herramientas poderosas para cambiar los malos hábitos.


Los baños de agua
Sean duchas o de inmersión, alternando temperaturas y con sustancias agregadas han sido practicados desde hace siglos con diferentes fines terapéuticos y de relajación.
La hidroterapia tonifica los músculos, mejora la circulación y la oxigenación de la sangre y ayuda a combatir el estrés. Hay numerosas técnicas para practicarla:

La Ducha. Con agua caliente relaja la mente y el cuerpo y estimula el sistema inmunológico. Ideal la exposición de partes del cuerpo donde se concentra el estrés (cuello, baja espalda) con el agua a chorros y alternando temperaturas.

Los Baños de vapor: Eliminan la congestión nasal y destapa los bronquios. Puede acompañar las rutinas de cuidado de la piel, ya que abre los poros y facilita la limpieza de impurezas.

Compresas y paños. Son muy eficaces para tratar dolores localizados, lumbares o en extremidades, así como los cólicos menstruales.

Una forma de potencializar la experiencia es agregar fragancias relajantes como esencia de vainilla, azahar, lavanda o coco, que pueden venir incluidas en productos como geles para baño.


Reflexología
Con el objetivo de aliviar ciertas dolencias y tensiones, esta técnica milenaria hace uso de las millones de terminales nerviosas del cuerpo. Ya que la cabeza y el cuello son las zonas donde vemos reflejado el estrés en mayor medida, debe aplicarse la rutina sobre los pies, cuya estimulación abrirá las vías neuronales de la parte superior del cuerpo.

Busca un lugar apartado donde puedas recostarte boca arriba.

Aplica presión en la punta de uno de los pulgares de tus pies durante 20 segundos. Repite con el otro pulgar, y continúa la serie cuanto consideres necesario.

Busca la punta de la curva de la planta de tu pie y presiónala con firmeza.

Dale un toque extra a la experiencia usando un hidratante en este procedimiento.


Relajación

Es la inmersión voluntaria en un estado de conciencia con el propósito de lograr calma, paz, y alegría. En este ejercicio requiere de total concentración así que busca un espacio aislado de distracciones interrupciones.

Con la espalda apoyada en el suelo, dobla las piernas y separa las rodillas unos 20 cm.

Asegúrate de que la columna esté en contacto con la superficie de principio a fin, y comienza a enumerar cada zona de tu cuerpo desde la cabeza a los pies para tomar consciencia de tensiones que no hayas advertido.

Con una mano sobre el tórax y la otra sobre la parte baja del abdomen comienza a dar pequeños suspiros para predisponerte a un estado de relajación y concentración.

Inhala suavemente y dirige el aire a la parte más baja del tórax. Presta atención a cómo se separan las últimas costillas y se hincha el abdomen. Retén el aire tres segundos, y comienza a soltarlo por la boca con los labios levemente cerrados, de nuevo, a manera de suspiro.

Repite varios ciclos respiratorios a tu propio ritmo y con tranquilidad durante unos siete minutos.

En ningún momento debes sentir ahogo o mareo. Si esto se presenta, observa tu propia respiración y adecúa la frecuencia hasta que encuentres tu ritmo. Potencializa la experiencia escogiendo un lugar que te dé paz y adecuándolo con perfumes o decoración para que se vuelva un espacio íntimo y de felicidad.

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