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24 de octubre de 2015

HAZ TODO CON AMOR Y POR AMOR.


Toda experiencia es para aprender algo y pulirse, pero eso no implica sufrir pasivos y resignados. 

Hay que buscar cambios con amor, orar como si todo dependiera de Dios y actuar como si todo dependiera de ti. 

El amor no siempre es suavidad, también es firmeza y asertividad. Sólo cuando te quieres y te cuidas puedes respetar y cuidar a otros. 

Tu reto es no reducir tu vida a los hechos negativos que nunca faltan en toda existencia. 

Enciende otras luces y realiza actividades que te llenen para que tus días tengan luz y alicientes. 

Bien unido a Dios puedes desterrar del alma las emociones tóxicas y cosechar buenos frutos. 

Con el veneno del desespero, la ira, el odio, la envidia o el miedo no puedes esperar días radiantes. 

La clave está en seguir de verdad esta ley espiritual: Haz todo con amor y por amor. 


Como dijo San Agustín: Ama y haz lo que quieras porque si amas puedes gritar, irte o ser muy firme. 

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