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25 de octubre de 2015

BENEFICIOSOS PARA EL ORGANISMO DEL AMARANTO


En los últimos tres o cuatro años se ha investigado más a fondo la composición química del aceite de los granos de amaranto que las de las hojas. Sin embargo, se observa que éstas contienen una cantidad considerablemente más elevada de minerales como calcio, hierro, fósforo y caretonoides, en comparación con la mayoría de las verduras.

También se ha determinado que diversas especies de amaranto, como el Amaranthus cruentus y el paniculus, son buenas fuentes de flavonoides antioxidantes.

Desde hace más de una década se está trabajando en la producción de nuevos productos elaborados a partir de hojas y grano de amaranto, dirigidos a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Son diversas las investigaciones, entre ellas la que se llevó a cabo de manera coordinada entre el Functional Foods Center de Dallas (EE.UU.), la Universidad Estatal de Voronezh, en Rusia, y el Instituto Estatal de Nutrición de la Academia Rusa de Ciencias Médicas, en Moscú, que indican el valor preventivo y terapéutico del aceite de amaranto para el sistema cardiovascular.

En este estudio clínico aleatorizado controlado con placebo participaron 125 pacientes que habían sufrido algún trastorno coronario o que sufrían hipertensión acompañada de obesidad. Los pacientes, hombres y mujeres de entre 32 y 68 años, fueron escogidos al azar para consumir entre 3 y 18 ml de aceite de amaranto diarios. Todos los participantes siguieron las mismas recomendaciones dietéticas de una dieta controlada en sal.

Los resultados más relevantes fueron que el consumo de aceite de amaranto disminuyó la cantidad de colesterol total, de triglicéridos y de LDL colesterol (malo) significativamente. Su acción beneficiosa fue mayor cuando se usó en una dosis de 18 ml al día. Por tanto, y aunque son precisas más investigaciones, los resultados indican que el aceite de amaranto podría ser considerado como un complemento eficaz para la protección cardiovascular.

APLICACIONES COSMÉTICAS
La industria cosmética la cual recurre cada vez más a implementos de origen natural recién descubrió sus ventajas como ingrediente activo, según el investigador del Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con sede en la capital del país, quien confirma en reciente investigación: “7% de la semilla de amaranto está integrada por aceite con alto contenido de ácidos grasos esenciales (linolénico y linoleico), los cuales se utilizan para elaborar productos auxiliares para mantener suave la piel”.

Por su parte, la semilla de Amaranto que posee ingredientes emolientes equilibran la cantidad de grasa) que disminuyen la pérdida de agua a través de la epidermis; es decir, que ayuda al cutis a conservar su hidratación natural, aun en climas secos. Su contenido de escualeno (componente natural cutáneo, ausente en textura seca) ayuda a mejorar la flexibilidad y suavidad pilosa (vello facial), y se encuentra disponible crema de día con aceite de esta semilla a la cual pronto se le unirán presentaciones de noche y solución lubricante para masaje.

APLICACIONES CULINARIAS
La planta del Amaranto puede utilizarse prácticamente en su totalidad. Los tallos se consumen como verdura y sus hojas se pueden añadir a diferentes guisos o emplear para la elaboración de sopas, cremas o tortillas. Con sus semillas se elaboran diversos alimentos como galletas o el "dulce de alegría", un plato muy popular en México elaborado con semillas de amaranto, miel, pasas y nueces. Tiene la ventaja de que al carecer de gluten este alimento puede formar parte de la dieta en caso de celiaquía.

HISTORIA
Conocemos a este cereal de semillas alimenticias como Amaranto o kiwicha, aunque los científicos prefieran llamarla Amaranthus Caudatus. Su origen no dista en espacio, pero sí se extravía en el tiempo. Oriunda del Perú, se ha cultivado desde tiempos inmemoriales en nuestro país, siendo hallada en tumbas andinas con más de 4,000 años de antigüedad.

El Amaranto y sus más de 1200 variedades tuvieron un protagonismo fundamental en el Imperio Inca, al ser el alimento que se consumía por excelencia. Sin embargo, la época posterior a la llegada de los españoles, su presencia es casi nula, no por inexistente, sino porque se consumía a escondidas, oculta tras el velo del temor y el reproche de quienes disfrutaban de sus encantos.Se sabe que los Incas la utilizaban en sus ceremonias religiosas, por considerarla una bendición de la madre tierra, debido a sus propiedades medicinales y nutritivas.

Al llegar los españoles y percatarse que los Incas rendían devoción al amaranto, asumieron este hecho como un sacrilegio, un acto pagano que debía ser sancionado: prohibieron su cultivo y su consumo. Lo mismo sucedió en México, donde, según cuentan las crónicas, los antiguos mexicanos elaboraban panes con formas de pequeños animales con los que adoraban a los dioses de la tierra, el fuego y la lluvia. Los españoles emplearon el mismo sistema, represión total a la siembra y consumo de amaranto. Quizás sea esta la razón del por qué este alimento nos fue tan ajeno en los tiempos de presencia extranjera. Pero su importancia también destaca en la época moderna.

RECETAS DE COCINA CON AMARANTO
Harina: Como base de pasta para pastel o galletas, elaboradas con harina integral, amaranto, piloncillo, azúcar mascabado, leche, aceite de maíz, vainilla y canela, es rica en proteína, fibra y energía. Sus derivados son ideales para el lunch escolar de los niños y para preparar atole de sabores.
Semilla inflada natural: Muy versátil porque se puede añadir a sopas al momento de servir, a la masa de hot cakes, así como a la mezcla de papas prensadas para preparar tortitas solas o con queso.
Semilla inflada endulzada: Constituyen delicioso complemento de fruta o yogurt.




UNA PAPILLA IDEAL PARA LOS BEBÉS A LOS 7 MESES CON KIWICHA

Ingredientes:
  • ½ taza de kiwicha
  • 1 durazno cortado en cuadraditos o papaya o plátano
  • Leche de de formula o materna
  • Panela


Preparación:
Remojar la kiwicha desde la noche anterior (1/2 taza). Una vez remojada, escurrir el agua y lavar con agua fría. Luego poner una olla con agua y hervir. Una vez que el agua rompa hervor agregar la kiwicha remojada, por media hora – 40 minutos.
En una olla aparte, poner el durazno o la papaya o el plátano cortado con un poco de zumo de naranja y cocinar hasta que se haga como un puré.


Una vez lista la kiwicha. Colar el agua y agregarle la leche de coco, 1 cucharada de panela y la canela. Al final mezclar con la fruta de su elección.

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