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16 de septiembre de 2015

SÁLVATE LA VIDA EN CASOS DE ATRAGANTAMIENTO



El doctor Richard Stennes, de 64 años, se encontraba solo en su casa comiendo un bistec cuando sonó el teléfono. Se tragó el bocado a medio masticar y contestó, pero el trozo de carne se le atascó. Como no podía respirar ni hablar, se metió un dedo en la garganta para sacar el objeto, pero no lo logró. Intentó vomitar, pero tampoco pudo. Entonces se acercó a un sillón y se comprimió fuertemente el diafragma contra el brazo del mueble hasta que expulsó el pedazo y volvió a respirar.

Médico de urgencias, Stennes sabía que, si lo hacía bien, esto surtiría el mismo efecto que la maniobra de Heimlich. Si algún día te ves en la misma situación, busca rápidamente una silla u otro mueble o una barra de cocina. Con la parte superior del respaldo de la silla o con el borde de la barra, comprímete con fuerza la boca del estómago, empujando hacia arriba y hacia dentro. Si después de seis intentos aún no puedes respirar, marca el número de emergencias. Aunque no puedas hablar, ellos te encontrarán. Escribe la palabra “atragantado” en un lugar visible cerca de ti y no cuelgues el teléfono hasta que llegue la ayuda.

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