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28 de septiembre de 2015

COMO HACER EJERCICIO MIENTRAS TRABAJA


¿Te planteas la necesidad de hacer deporte pero no tienes tiempo para ello? ¿Quieres ponerte en forma pero trabajas durante todo el día? Si tu jornada es sedentaria aquí tienes la solución para hacer ejercicio en tu propio puesto de trabajo.

Toma nota de los siguientes consejos que te proponemos:

Procura caminar, coger la bicicleta o los patines en el itinerario que sigues para ir al trabajo y también para volver a casa, siempre que sea posible.

Mientras te encuentras en tu asiento, sube y baja las piernas realizando varias series. Primero sube una pierna e intenta sostenerla recta hacia adelante unos segundos; después repite el mismo ejercicio con la otra.

Llévate unas pequeñas mancuernas o pesas para tenerlas a mano en los descansos breves. Así podrás tonificar los músculos del brazo y la espalda.

Otra buena idea para poner a tono tus brazos, es colocarlos sobre el escritorio mientras alejas los pies de la mesa hasta hacer 45 grados con el cuerpo. Hazlo varias veces, siempre de pie y sólo si tu mesa es resistente.

Para estirar y hacer frente a las contracturas no es necesario que te muevas de tu puesto; basta con levantar los brazos verticalmente todo lo posible durante 30 segundos, y repite la operación cuando te encuentres con tensión.

También es conveniente que estires la espalda y los muslos. Podrás hacer ambas cosas si distancias un poco la silla de la mesa y apoyas una de tus piernas, inclinando el cuerpo hacia el escritorio. Después haces lo mismo con la otra.

Relaja tu cuello ladeando la cabeza como si quisieras poner en contacto tu hombro con tu oreja. Ayúdate con un poco de presión ejerciéndola con la mano. Primero hacia un lado y a continuación hacia el otro.

Haz sentadillas o ejercicios parecidos mientras esperas a mandar un fax o hacer unas fotocopias, por ejemplo.

Intenta estar de pie más tiempo, ya que esto te ayudará a consumir más energía. Si puedes atender algunas llamadas de esta manera, mejor que mejor.

Levántate para buscar lo que necesitas de vez en cuando; no hace falta tenerlo todo cerca. Cuantos más desplazamientos al baño o a la cocina, mejor para tu cuerpo.

Si te atreves, cambia de vez en cuando tu silla por una pelota de gimnasio. Fortalecerás tus abdominales, quemarás grasa y tu espalda te lo agradecerá.

En el descanso para comer aprovecha para moverte paseando o realizando alguna dinámica en grupo con tus compañeros.


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